El Guardés aún tiene vida

La Voz VIGO

VIGO

Pedro Adrover

Las de Prades caen por tres goles en la ida ante el Astrakhanochka ruso

15 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El Guardés llega vivo al partido de vuelta de la segunda ronda de la EHF que disputa esta tarde (19.00 horas) frente al Astrakhanochka. El temible conjunto ruso ganó el primer asalto por una diferencia de tres goles (28-25) que le pone la eliminatoria muy de cara, pero el equipo de José Ignacio Prades demostró que puede plantarle cara como hizo durante gran parte del encuentro de ayer.

Las guardesas, de hecho, comenzaron mandando con los dos primeros goles subiendo al marcador de su lado. Salieron enchufadas las ayer visitantes -aunque ambos duelos se disputan en A Sangriña tras un acuerdo entre los clubes- y no perdonaron en los dos primeros ataques, pero a partir de ahí fueron rusas las que no dieron tregua. Más allá del 3-3, el conjunto visitante fue por delante lo que restaba de partido, si bien no lograba alejarse en el marcador lo suficiente como para que las de A Sangriña, arropadas como siempre por su público, bajaran los brazos.

En ningún momento perdieron la cara al partido las de Prades, impulsadas por una Naiara Egozkue que ya tenía experiencia en enfrentarse al Astrakhanochka y que se echó al equipo a la espalda siendo la máxima anotadora del conjunto con siete goles. Su réplica enfrente estuvo en Samokhina, la jugadora más peligrosa de cara a la portería de Carratú, Samokhina, con ocho goles.

Cuando parecía que mediado el primer tiempo el equipo ruso se alejaba, apareció Kurchankova para acortar distancias (7-6, min. 13) y después de un intercambio de goles las guardesas aprovecharon uno de los pocos errores del conjunto para empatar el partido. Con ese resultado de igualada en el marcador se llegó al intermedio (13-13).

En la segunda parte fueron las rivales las que salieron mejor y recuperaron enseguida la ventaja hasta situarla en siete goles (23-17), la mayor renta que lograron a lo largo del partido. Fueron los peores minutos de las guardesas, que obligaron a Prades a pedir un tiempo muerto que surtió efecto. Un parcial de 0-4 a su favor devolvió a las locales al partido y a la eliminatoria.

Los minutos finales volvieron a ser un intercambio de golpes, con el marcador instalado en la ventaja de tres tantos que acabaría siendo la definitiva. Y eso que la última la tuvo el Guardés para haber dado un paso más de cara a lo que espera hoy, una remontada que tienen 60 minutos por delante para consumar con el cansancio del rival como baza.