L.G.C. Vigo/ La Voz

El Rápido de Bouzas está a 90 minutos convertir en realidad su sueño de alcanzar Segunda B, pero para lograrlo deberá hacer valer en Peralada el empate 1-1 logrado in extremis en el Baltasar Pujales. Los hombres de Patxi Salinas igualaron la contienda a dos minutos para el final en un partido en el que les pasó de todo. Encajaron en propia puerta, el árbitro ignoró un penalti claro a su favor, jugaron media hora con un hombre menos y desperdiciaron ocasiones claras. Quizás por todo eso el gol de Pereira desde el punto de penalti supo a gloria en las filas aurinegras.

El Peralada, cargado de calidad, llevó la iniciativa desde el minuto uno ante un Rápido que no tuvo mayor problema en ceder el protagonismo a los catalanes. Los vigueses intentaban controlar al rival, recuperar balones y buscar un contragolpe, pero el planteamiento de los visitantes se lo dificultaba en extremo. Tras un remate de Vieytes que se fue alto, el Peralada dio inicio a sus avisos. Primero con un tiro de Traoré que obligó a Diego a hacer un paradón y luego con un remate de Fargos entre los centrales que no acabó en gol de milagro.

Tanto estaba apretando el equipo de Arnau Sala, que superada la media hora llegó el gol. Fue en un cúmulo de mala fortuna que acabó con Coti y Vieytes intentando despejar el balón justo delante de la portería con tan mala suerte que el central lo envió al fondo de la red. 

El 0-1 sentó fatal a un Rápido que encadenó dos tarjetas amarillas que en el segundo tiempo le pasarían factura. Pero antes de irse a vestuarios el público del Pujales todavía tuvo que ver cómo el colegiado ignoraba una mano clara dentro del área de un jugador del Peralada. Un penalti que podría haber cambiado el signo del partido.

A la vuelta del descanso el Rápido cambió totalmente su registro. Se fue a por el partido con criterio, con fútbol, y con vértigo, y solo las buenas intervenciones del portero Gianni evitaron que Tomás Comesaña, Youssef, Carnero o Carlos Pereira marcasen. 

Cuando estaba a punto de cumplirse una hora de partido el árbitro volvió a cobrarse su dosis de protagonismo al enseñar, de forma muy rigurosa, la segunda amarilla a Adrián. Con media hora por delante y el marcador en contra, el equipo de Patxi Salinas tenía que buscar la remontada. Y lo hizo, a pesar de que quedarse con diez cortó la explosión futbolística que el equipo estaba viviendo. 

Con el partido roto, el Peralada, al contragolpe, pudo incrementar su cuenta, y el Rápido igualar la contienda. Pero fue en el minuto 88, justo después de que Pardavila fallase lo imposible, cuando llegó la igualada, obra de Pereira desde los once metros. Un empate que metió el miedo en el cuerpo a los catalanes, que vieron cómo Pablo Carnero se quedaba a las puertas de remontar la eliminatoria. Con 90 minutos todavía por delante, el Rápido de Bouzas intentará el próximo domingo ganar al Peralada para adentrarse en una Segunda B que hasta ahora les es deconocida.

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El Rápido saca un empate de oro