En la piel de un paciente mareado

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Xoán Carlos Gil

Médicos de admisión de Galicia hacen un taller en el que encarnan a usuarios que viven situaciones rocambolescas

18 nov 2016 . Actualizado a las 17:21 h.

Un paciente con cáncer de laringe sale de la consulta del oncólogo. Le han hecho una traqueotomía, de modo que su comunicación oral es deficiente. Le han dicho que pida cita dentro de seis meses para el oncólogo y para el otorrinolaringólogo, para una revisión. No vive en Vigo, sino en un remoto municipio del área sanitaria. Además, anda escaso de medios. Pero cuando llega al mostrador de citas, le dan una consulta para un día con el oncólogo y otra consulta para otro día con el otorrino. ¿Conseguirá convencer al administrativo para que le busque una solución a su problema y junte las dos citas en el mismo día?

Otro paciente sale de una consulta con el traumatólogo después de romperse un tobillo. El especialista le dice que vuelva al cabo de un mes con una radiografía ya hecha. Pero cuando va al mostrador de citas le ofrecen la placa para dentro de tres meses y la consulta con el traumatólogo para cuatro meses después. ¿Conseguirá adelantarlas?

Son algunas de las reflexiones que se propusieron ayer a los médicos de los servicios de admisión de los hospitales de Galicia, que celebran su congreso en Vigo. La diferencia es que no eran ellos los que estaban al otro lado del mostrador, sino que tuvieron que hacer de pacientes. Cada uno de los participantes en el congreso tuvo que representar el caso de un paciente que llega con un problema. Realizaron una especie de yincana por el hospital en busca de una solución, de despacho en despacho y de mostrador en mostrador.

«El objetivo es que nos planteemos si lo que hacemos está bien o si tenemos que cambiar cosas», reflexiona la directora de procesos sin ingreso del área sanitaria de Vigo, María Holanda Rodríguez, que es médica de admisión y que dirigió el taller.

Los casos son reales. «Hemos utilizado quejas que nos llegan al servicio de Atención al Paciente», explica Rodríguez. Y son cientos. Algunos tienen que ver con tiempos de demora -un clásico es aquel en que el especialista pide una revisión para dentro de tres meses y se cita para un año después-, pero no todos. Hay un ejemplo en que el paciente tiene que llegar a la consulta de impotencia con un análisis de esperma ya realizado y, cuando entra en el despacho del médico, este le dice que la prueba no vale porque la muestra se tomó mal; pero al paciente nadie le explicó en qué condiciones debía hacerlo y nadie le quita ahora el tiempo de espera. Hay otro en que a un paciente se le cita en el Meixoeiro para una prueba de radiología, pero en el Cunqueiro para la sesión con el especialista.

Son cuestiones del día a día. Cuestiones que a veces se resuelven y otras veces, no. «Los servicios de admisión tienen el papel de ser un vehículo de comunicación entre el paciente y el hospital, pero también entre los servicios», dice María Holanda Rodríguez. El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, que también dirigió el servicio de Admisión del Meixoeiro, lo explicó de forma parecida en la inauguración: «Somos un eslabón fundamental na relación entre o sistema e os cidadáns, en varios niveis: tratando de mellorar os circuítos, tempos e accesos e proporcionando un trato máis humano e próximo».

El taller en el que los médicos de admisión tuvieron que sufrir el mareo de ser pacientes puede servir para propiciar cambios. «Cuando diseñemos los procesos asistenciales tenemos que ponernos en el lugar del paciente», resume la directora.