Reconquista

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas EL ÁTICO

VIGO

05 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La misma lluvia que este fin de semana incordió a los participantes en la Festa da Reconquista obligó, hace más de un siglo, a cambiar la procesión del Cristo de la Victoria. No una ni dos veces. Se fue trasladando la fecha en busca de la beneficencia del sol hasta anclarse en el actual primer domingo de agosto. Y sí es cierto que ahora la talla centenaria recorre parte de la ciudad con buen sol y sin peligro de agua, pero ha perdido todo su sentido original, que no era otra que estar unida a la celebración de la expulsión de las tropas napoleónicas.

Cambiar las celebraciones de día, alejarlas de sus motivos entraña el riesgo de olvidar por qué se hacen. Con buen criterio decía ayer uno de los organizadores de la fiesta que la lluvia nos les llevaría a cambiar la fecha, aunque la hayan retrasado una semana.

En cualquier caso, ¡qué enorme éxito han logrado los vecinos del Casco Vello con aquella idea planteada hace unos años para dinamizar su barrio! No solo atrajeron la atención del resto de la ciudad sino que lograron unir a sus ciudadanos en torno a un hecho común, que en casi todos los casos les llena de orgullo, aunque no conozcan exactamente qué conmemoran.

El gran número de personas que pasaron este fin de semana por la zona antigua de la ciudad habla del éxito alcanzado. Quizá empiece a ser necesario que las autoridades reconozcan el papel cohesionador jugado por la Asociación Cultural e Veciñal do Casco Vello. A lo mejor, en los propios premios de la ciudad, que son los Vigueses Distinguidos con su medalla de la ciudad, se les tenga en cuenta. No habría que llamar a Cáritas.