Julio Verne

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas ÁTICO

VIGO

18 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy se cumplen 148 años de una efeméride que no se produjo. El 18 de febrero de 1868 no entró en Vigo el submarino Nautilus con el capitán Nemo a sus mandos. Aquel día, los buzos de aquel navío no descendieron a las profundidades de Rande, ayudándose de los aparatos Rouquayrol de respiración submarina y las lámparas Ruhmkorff, para saquear los pecios de los galeones hundidos más de siglo y medio antes.

Quizá por ello, durante decenas años, nadie en esta ciudad celebró aquellos acontecimientos. Ya es curioso que Nemo signifique nadie porque nadie se preocupó de una fecha con tantas posibilidades. Aquel 18 de febrero de 1868, el acontecimiento referido sí tenía lugar en un libro universal que debería estar presente en todos los hogares vigueses. 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne, otorgó la Universalidad a Vigo a través del capítulo titulado La bahía de Vigo.

El poder de la literatura no fue valorado en Vigo. De hecho, cuando años después llegó a la ciudad el autor de aquel libro, no suscitó referencias a esta novela. Sí, se reconoció la valía universal del novelista, pero no se hicieron referencias explícitas a su relación con Vigo.

Y qué fácil sería explotar entonces y ahora su nombre, conocido aquí y en la China popular. Por eso andan los vernianos vigueses mosqueados cada vez que se acerca alguna efeméride que relacione a su guía con la ciudad. Porque nadie, salvo ellos, reivindica aquella efeméride, que no sucedió, pero que situó e Vigo en la literatura universal, algo que bien vale un pinchito, aunque sea del legendario calamar gigante.