El 24 de mayo se disputó el partido inicial de la liga viguesa con el resultado conocido: goleada del PSOE, debacle popular, huequecito para la Marea y el Bloque expulsado. Es un caso extraño esta competición en la que los partidos se celebran cada varios meses, años a veces, pese a lo cual los aficionados mantienen su interés y hacen cábalas sobre el comportamiento de su equipo y las tácticas de los respectivos entrenadores.
Esta vez la cosa va rápida y se ha convocado un segundo encuentro para el 20 de diciembre, decisión que condiciona el presente de la ciudad. Los jugadores saben que cualquier movimiento tiene consecuencias llegado el día, lo que les lleva a preferir no moverse ante el riesgo de cometer errores. A modo de ejemplo, dos capitanes rivales, Caballero y Feijoo, pactaron en julio reinventar el Área Metropolitana y tres meses después el acuerdo corre riesgo de saltar por los aires.
A estas alturas, el segundo debe estar cabilando si le conviene dar más bazas a un rival que día a día evidencia que por mucho que obtenga siempre quiere más. Por eso ayer le envió un recado al contrario para que no piense que con la FEMP y el mando en plazo dentro del PSOE se ha olvidado de los asuntos locales. Y que quiere sentarse cuanto antes en la presidencia de un Área que lo convertirá en algo así como el presidente de la Diputación del sur de Pontevedra.
Aunque el segundo encuentro está por disputar, hay técnicos trabajando ya en el partido del año que viene. No tiene jornada decidida, pero octubre parece el momento fetén. Por ello, acabado el encuentro de diciembre de nuevo habrá decisiones condicionadas.
Y como es el cuento de nunca acabar, llegado ese instante ya estará en la mente de los equipos mayo del 2019 para un nuevo partido municipal...
O sea, vuelta a empezar.
juanmanuel.fuentes@lavoz.es
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El PSOE goleó en mayo y ahora nadie quiere dar bazas al rival