Los 16 trabajadores que prometió el alcalde siguen sin incorporarse al departamento de Benestar y el conflicto con la plantilla se recrudece
10 may 2015 . Actualizado a las 04:00 h.Primero iba a ser en febrero, para completar su adjudicación en el primer semestre del año. Después quedó para marzo. Posteriormente, para abril. Ahora, a 9 de mayo, sigue sin convocarse. El cheque social, programa estrella del gobierno local con 2 millones de euros destinados a ayudas de emergencia para el pago de alquiler, recibos de energía y alimentos de miles de familias, está aparcado.
El conflicto con las alrededor de 50 trabajadoras de la plantilla es uno de los motivos del retraso. Desde hace un año intentan que el gobierno de Abel Caballero resuelva el atasco existente, que mantiene paralizados miles de expedientes y que retrasa la citas urgentes hasta 40 y 50 días. El bloqueo tiene de los nervios a las empleadas públicas y somete a las 17 trabajadoras sociales, las más afectadas, a un nivel de estrés que ha tenido su reflejo en una cadena de bajas. Obviamente, las bajas atascan todavía más el funcionamiento del departamento, clave en tiempos de crisis.
Lo único que se sabe con certeza es que el Valedor do Pobo está investigando la situación, con escasísima colaboración del gobierno vigués, y que las trabajadoras decidieron volver a protestar en la calle ante la falta de una solución definitiva. La respuesta del alcalde, tanto al Valedor como a la plantilla, fue anunciar la contratación de 8 trabajadoras sociales y otras tantas auxiliares administrativas buscando una desmovilización. Al no conseguirlo, los refuerzos no se han hecho efectivos hasta el momento.
Esta misma promesa se había trasladado meses atrás al Valedor como respuesta municipal al escrito de queja de la plantilla, aportando como prueba la convocatoria de pruebas para disponer de una lista de profesionales a los que contratar como interinos. Sorprendentemente, estos exámenes se realizaron entre enero y febrero pasado, y desde el 26 del último mes, en que se publicó el listado de aprobados, se espera su contratación.
Caballero convocó por sorpresa la junta de gobierno local en la mañana del 30 de abril, día en que la plantilla había convocado una concentración ante el Marco por la tarde, aunque se cuidó de relacionar ambos hechos. Semana y media después el refuerzo sigue sin incorporarse. El pasado miércoles, día en que volvieron a protestar en Príncipe, les mandó un aviso nada velado: «El día 24 hablarán los ciudadanos». En otras palabras, que si logra seguir en el cargo no aplicará precisamente una política de diálogo con la plantilla, algo que tampoco ha hecho hasta ahora con un gobierno en minoría.
Porque lo cierto es que la plantilla de Benestar Social goza del respaldo de la oposición (BNG y PP las respaldaron en su protesta en la calle) y del comité de empresa (también estuvieron UGT, CIG y CC OO con ellas), aunque el sindicato mayoritario, SICO, se mantiene al margen. Y que Caballero presume del cheque social, que con los medios actuales no puede tramitar. Sin embargo, retrasa la ampliación de plantilla y tampoco acepta negociar con sus trabajadoras.