Reinterpretando los duelos del Medievo

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

Esta arte presenta importantes diferencias con la esgrima olímpica.
Esta arte presenta importantes diferencias con la esgrima olímpica.

La Sala Viguesa de Esgrima Antigua fomenta esta disciplina desde el 2007

02 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Como los duelos de las épocas en las que se ambientan los Mosqueteros o Alatriste, pero de una manera extremadamente fiel a la realidad y con una finalidad diferente a la de dar muerte al oponente. Así se resume, a grandes rasgos, la práctica de las artes marciales históricas europeas, conocidas popularmente como esgrima antigua, una modalidad todavía no demasiado popular pero que en Vigo cuenta con su propia sala desde el año 2007 -de las más veteranas de la comunidad-.

«Lo que nosotros hacemos es simular aquellos duelos, pero reinterpretando el fin último, con armas sin filo ni punta. Se afronta como una manera de revivir el pasado sin llegar a lesionarse en ningún caso», profundiza el responsable de la sala viguesa, Damián Troncoso. Esa es la principal diferencia con la esgrima olímpica, en la que tocar al otro puntúa: «Aquí sucede exactamente lo contrario. Tocar al otro supone una penalización porque se entiende que ese toque provocaría la muerte». Lo que se persigue, sin embargo, es «experimentar duelos como medio de supervivencia, para defenderse sin dañar al otro».

Partiendo de la investigación

Troncoso pone un ejemplo ilustrativo: «Es como si te asaltan en una callejuela de Toledo y tú buscas evitar el robo a base de incapacitar y bloquear, pero sin llegar a hacer daño al ladrón». Precisamente, esta disciplina tiene su base en textos desde el siglo XIII hasta nuestros días cuya investigación funciona como punto de partida.

«Se entrenan las técnicas que figuran en los tratados buscando minimizar el riesgo. Esos documentos permiten que se pueda enseñar esgrima antigua al gran público, al que ya se le da hecho», cuenta. Existen especialistas en el análisis de estos tratados históricos, redactados en muchos casos en latín.

La sala viguesa nació cuando estos textos comenzaron a digitalizarse y el interés por la disciplina en España se incrementó progresivamente. «La gente piensa que es como lo que ven en las películas, pero en realidad no suelen reflejarlo de forma realista», valora Troncoso. Conocerlo mejor es una de las vertientes que sirven de gancho hacia esta arte marcial, pero no la única: «Hay quien se acerca porque le gusta la historia y quiere ver ese legado recuperado y comprobar cómo es en la práctica lo que reflejan los libros. Otros sí proceden de artes marciales chinas o japonesas y les llama la atención ver cómo luchaban sus antepasados».

Pero la base histórica de esta disciplina y el interés por ser fieles a la realidad de antaño no quita para que acudan a competiciones en las que, además, la sala puede presumir de resultados notables. «La mayoría de quienes practican este deporte no lo hacen con la idea de ganar, sino de comparar su esgrima con la de otras personas, conocer bien otros estilos y ver si te puedes defender bien y sobrevivir a un lance», expone. El propio Troncoso está considerado como uno de los grandes esgrimistas de esta modalidad a nivel nacional.

Disciplina en crecimiento

Actualmente son 20 personas que entrenan una vez por semana. Están en la media de una disciplina en la que solo Madrid y Barcelona cuentan con salas que superan el centenar de practicantes. Pese a todo, asegura que «la esgrima antigua está creciendo mucho de hace veinte años para aquí». Los únicos requisitos son ser mayor de 16 años y ponerle ganas: «Para iniciarse no hay ningún otro requisito aparte de que te guste».

Existen un total de seis disciplinas fundamentales: espada ropera, espada ropera y daga, espada de mano y media, espada y broquel, espada y escudo grande y esgrima con palo largo y es frecuente la competición mixta sin distinción en función del peso: «Como decía un maestro alemán, si esto se basara en la fuerza ya no sería un arte», finaliza.