El portavoz del PP alerta de la posibilidad de que el alcalde lo incumpla
05 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Con el año a punto de terminar sin que se hayan cumplido las principales condiciones que puso el PP para aprobarle los presupuestos al alcalde socialista de Vigo, los populares justificaron ayer, una vez más, un acuerdo que ha dado alas al gobierno en minoría de Caballero. Esta vez se produce días después de que una encuesta de Sondaxe detectara una notable bajada del PP de cara a las municipales. En dicho estudio demoscópico queda claro que dicho pacto lo rechaza un 45 % de los vigueses mientras que lo apoya solo un 39 %. No obstante, el rechazo es mayor en las filas socialistas (30 %) que en las populares (27 %).
La visión que transmite el portavoz del PP y aspirante a encabezar la candidatura municipal, es que dicho acuerdo «permitió que Vigo no entrase en parálisis, que se desbloquearan obras esenciales para el presente y el futuro de la ciudad y que además se lograsen resolver problemas históricos como la mejora del recibo del agua, la llegada del transporte metropolitano, la adaptación de la Administración local o una rebaja inédita de los impuestos locales».
El problema para Figueroa es que de estos cuatro logros que cita, solo el último es una realidad de la que por cierto se está beneficiando Caballero en vísperas de las elecciones municipales. Los otros tres siguen pendientes y no hay fecha alguna para su materialización.
Quizás por ello, el responsable vigués del PP envió ayer un recado a Caballero, aunque de manera discreta. Aseguró que el acuerdo en cuestión «no es un pacto entre dos partidos, sino un pacto de dos partidos con Vigo. Por ello, incumplirlo sería faltarle al respeto al municipio y a sus vecinos». En esta línea, alertó del peligro de «conducir a Vigo por la ineficaz senda de la confrontación en lugar de hacerlo por el lógico camino del entendimiento».
El punto más complicado de llevar a la práctica es una vieja demanda del movimiento vecinal y de algunos grupos políticos. Se trata del cobro del recibo del agua por consumo real y no como se hace en Vigo desde 1990 aplicando un mínimo de 30 metros cúbicos cada dos meses que pocos alcanzan. Supuestamente se ha pedido un estudio a la Universidad para llevarlo a cabo, pero se ignora a quien y con que plazos y objetivos.
Por lo que respecta al transporte metropolitano, sigue pendiente de un acuerdo Concello-Xunta y la reorganización municipal se está estudiando, pero no hay plazos y además ha dejado fuera a la Gerencia de Urbanismo.