Con el resto de voluntarios de la protectora Proyecto Gato, Fátima Lago ha puesto en marcha el primer banco de alimentos para mascotas de personas con escasos recursos de la ciudad
01 dic 2014 . Actualizado a las 09:39 h.Desde que tiene uso de razón quiere a los animales y ha vivido entre ellos. Con tres años Fátima Lago ya salió en su defensa: «Jugaba con un perro a través de una verja y le di sin querer en un ojo. El can no respondió muy bien, aunque no llegó a morderme, y mi madre le echó una bronca y le dio un cachete. Le dije: ?fue un fallo mío, no le hagas nada?». Y es que la vicepresidenta y voluntaria de la protectora Proyecto Gato ha sentido toda la vida un gran cariño por los animales. «Desde pequeña los respeto, siempre tuve buena conexión y me gustan. Por desgracia hay mucha gente que no siente ningún respeto por ellos. Como decía Freud, somos unos megalómanos que nos creemos los reyes del planeta y que podemos hacer con el resto de las especies lo que queramos. Es una pena que no podamos coexistir», comenta.
Le parece penoso el pensamiento de mucha gente que está convencida de que los animales son para uso y disfrute del ser humano. «Es bastante triste. Los animales domésticos no deberían de existir. Los domamos y luego les damos la espalda. Hay que concienciar a la gente de que por lo menos tienen derecho a un trato digno».
De su amor por los animales sabe muy bien su familia. Cuando iba a la Universidad siempre se encontraba algún can abandonado. Entonces llamaba a su padre para que la fuera a buscar al campus con la disculpa de que ya no había autobús. «Al llegar, me encontraba con un perro, se enfadaba, pero al final nos lo llevábamos para casa». A estas alturas su familia ya está acostumbrada a que dedique todo el tiempo libre que le deja el trabajo a los animales. Y así durante todos los días del año, sin tregua. «Lo entienden y lo respetan». Aunque le atraen más los perros que los gatos, por su mayor relación, Fátima Lago se embarcó en el Proyecto Gato a principios del 2007, a penas creada la asociación, al entender que había menos dotaciones y atención hacia ellos. En la actualidad la protectora se encuentra a tope y no da abasto a atender todo lo que se le pone por delante. La crisis le ha tocado de lleno de forma indirecta ante la cantidad de hogares que no pueden hacerse cargo de sus mascotas por falta de medios y los desahucios. Su propia casa es una especie de refugio en el que conviven perros, gatos y palomas heridas por balines.
La última iniciativa que ha llevado a cabo Proyecto Gato es la puesta en marcha del primer banco de alimentos para mascotas de personas sin recursos de Vigo. La primera experiencia fue todo un éxito y logrará alimentar a los animales de quince familias. En las próximas semanas repetirán experiencia con otros supermercados de la ciudad que quieran colaborar.
Al margen de lo anterior, seguirán con sus campañas de castración entre las colonias de gatos y con la curación de aquellos que padecen alguna enfermedad.