Balaídos se convierte en testigo de un amor celeste

victoria de la calle VIGO / LA VOZ

VIGO

José Cid le pidió matrimonio a su novia Sabela Fernández durante el encuentro del Celta y la Real Sociedad con todo el estadio como testigo

16 sep 2014 . Actualizado a las 13:14 h.

Sabela Fernández es socia del Celta desde hace muchos años. En el estadio de Balaídos ha vivido emociones de todo tipo, pero ninguna como la del pasado sábado en el encuentro ante la Real Sociedad. Si la aficionada viguesa no olvidará el partido es a causa de la sorpresa que su novio, José Cid, con el que lleva ya seis años, tenía preparada para ella, y que los convirtió en «los novios del Celta». Y es que José le pidió matrimonio de nuevo -tienen previsto casarse en dos semanas- con todo el estadio como testigo y con una banda sonora a cargo de mariachis.

«Llevaba tiempo queriendo hacerle algo especial», cuenta José, que ya tenía previsto declararse en Balaídos hace casi un año, cuando una lesión de rodilla frustró sus planes. «En cuanto me recuperé me puse en marcha enseguida. Como solemos ir siempre a los partidos, ella no se lo esperaba», afirma sonriente el feliz novio, que además contó con una ayuda infalible, la de las hermanas su prometida.

Fue poco antes de que Balaídos corease el gol de Larrivey, cuando a los oídos de Sabela llegaron las notas de Las mañanitas, y vio los sombreros de los mariachis. Entonces se llevó las manos a la cara asombrada. «Al principio ella no se lo creía, no podía decir ni una palabra». Y como ella, todos los espectadores del partido y los que a través de la televisión fueron partícipes la romántica sorpresa y el beso de los novios.

«Nací en México, aunque llevo muchos años aquí porque mi padre es de Ourense, por eso elegí los mariachis», apunta José, que reconoce que su original declaración también pilló desprevenidos a los amigos de la pareja. «Nadie tenía ni idea, cuando nos vieron en televisión, una amiga suya hasta se puso a llorar», explica el ourensano, que ya cuenta los días para volver a Balaídos felizmente casado.