Cánidos Val Miñor, el mal ejemplo

L.Míguez / A. Martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

Uno de los fosos del recinto de Vincios, denunciado hace años por asociaciones animalistas
Uno de los fosos del recinto de Vincios, denunciado hace años por asociaciones animalistas

Su dueño ha sido imputado esta semana, pero las primeras denuncias datan del 2001 por la precariedad en la que se encontraban los perros

11 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El último escándalo de Cánidos Val Miñor es de esta misma semana, su responsable fue detenido e imputado por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) por un delito de maltrato animal y contra la salud pública. Es el último pero no el único.

El historial de la firma que en otros tiempos recogía los perros abandonados de más de media docena de concellos de la provincia de Pontevedra es largo y bien conocido por las protectoras de animales de la zona. Las primeras denuncias y protestas surgieron ya en el 2001. Las agrupaciones animalistas presentaron entonces una denuncia ante el juzgado de Tui por la precariedad en la que se encontraban los canes. Desde entonces las obras de remodelación mejoraron las condiciones de una de las dos instalaciones de la firma, situada en Tomiño, aunque las de Vincios continuaron en el punto de mira de las asociaciones. Denunciaban entonces que aquello era un «patíbulo» para perros, puesto que los animales más jóvenes y adoptables se trasladaban al otro centro.

Las quejas y denuncias, tramitadas por la vía administrativa, se vieron fundamentadas en el año 2012, cuando la Fiscalía de Medio Ambiente y el Seprona localizaron cuatro fosas comunes con perros y abrieron una investigación.

El responsable, José Carlos Fernández, fue imputado entonces por un supuesto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente en relación con la eliminación incontrolada de perros muertos y sin control sanitario y por muertes de animales sin el control facultativo. Entonces, la mancomunidad de municipios de O Val Miñor decidió romper sus vínculos con las instalaciones y buscar una alternativa para los animales abandonados de su comarca.

Ahora, al igual que otros 48 concellos de la provincia de Pontevedra, sus perros son llevados al centro de acogida de la Diputación provincial, Caan, en Armenteira.

Todavía no se ha celebrado el juicio de los hechos del 2012 pero el implicado tendrá que responder ahora por estas nuevas acusaciones, mientras los animales se recuperan de sus malas condiciones en manos de especialistas.

Los quince canes, para los que se buscará un hogar en cuanto sean tratados, presentan una parasitosis «exagerada», según el personal que los atendió, además de problemas de piel como sarna y dermatitis. Hay al menos cinco cachorros y puede que una camada en camino. Ahora la atención se centra en lograr sacarlos del lamentable estado en el que se encuentran.

Las asociaciones aseguraban ya hace años que Vincios era un «patíbulo»

La mancomunidad de O Val Miñor rompió sus vínculos y buscó otra alternativa