El guión de las alianzas ha dado un giro completo en el Concello de Vigo y cada día que pasa el cambio se consolida más. Ayer, primera jornada tras el decisivo pleno del lunes, la entente PP-PSOE se escenificó una vez más por mucho que sus protagonistas hayan decidido no dejar verse en público.

El sistema para no tensar el pacto entre el grupo mayoritario de la oposición y el gobierno de la ciudad es más sibilino: las críticas del PP han bajado de nivel hasta llegar casi al mínimo y Caballero se centra en los nacionalistas y solo de manera tangencial hace algún comentario crítico con los populares.

Ayer el grupo popular sacó a dar su rueda de prensa diaria de control al gobierno a uno de sus concejales más jóvenes. Alejandro Pérez dio a conocer un dato sin relevancia política alguna: que la Xunta y la Diputación han convocado ya los campamentos de verano mientras el Concello no lo ha hecho. Toda una significativa elección en el momento en que se da el toque final a los presupuestos de la ciudad que votarán PP y PSOE.

Por su parte, Caballero ignoró al PP casi totalmente y atacó al BNG por haber permitido la derrota de la moción del PSOE que pretendía un control de las obras de la estación del AVE de Urzaiz para que no se hagan horas extras y aumente el empleo. En este asunto los nacionalistas dijeron tener información sindical distinta a la del socialista Santos Héctor Rodríguez y se abstuvieron. Como el PP votó en contra, derrotó al PSOE y dejó en evidencia la minoría de los socialistas, algo que a Caballero le provoca una gran desazón cada vez que se produce.

Ajuste de cuentas

El alcalde reiteró ayer que dará cuenta a los tres sindicatos del papel jugado por el BNG en este asunto, una evidente advertencia dirigida a los tres concejales nacionalistas.

«Tengo una absoluta incapacidad para entender como el BNG no apoyó al gobierno en este asunto. Al PP no le interesa el empleo y por eso votó en contra, y al BNG parece que tampoco». En tono duro, afirmó Caballero que «la ceguera política [del BNG] está ya en ese nivel en el que dice que no a todo lo que diga el gobierno».

Sin embargo, esta argumentación se contradecía con las palabras que minutos antes había pronunciado el propio alcalde ante los periodistas. Caballero se felicitó por que la mayor parte de los asuntos que se trataron en el pleno, incluidas otras mociones del PSOE y la ordenanza de teleasistencia, habían sido aprobadas por unanimidad de los tres grupos municipales.

Con toda seguridad el enfrentamiento se repetirá hoy en la aprobación del presupuesto de la Gerencia de Urbanismo.

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La crítica del PP al PSOE: los campamentos