La Subdelegación del Gobierno prohibió ayer las protestas en el centro de Vigo con motivo de la visita a la ciudad del príncipe Felipe. Así lo denuncia la Plataforma de Afectados por Cláusula Suelo y Abusos Bancarios, que llevan seis meses concentrándose ante las entidades financieras. Por primera vez, ayer viernes, se les prohibió concentrarse. Según aseguran, lo mismo les ha sucedido a otros colectivos, como los afectados por las preferentes.
La negativa responde a un razón legal: la concentración debe solicitarse con diez días de antelación. Y no han cumplido el requsito. Pero en medio año es la primera vez que les exigen tal cosa.
Los afectados deducen que la prohibición está relacionada con la visita ayer de Felipe de Borbón a la ciudad. Donde recibió la medalla de oro de la Confederación de Empresarios de Pontevedra por su labor como «embajador de los servicios, productos y empresas españolas».
No sé si las sospechas son reales. Pero lo cierto es que ayer no pudo haber en Vigo protestas ante los bancos. Y es una pena que un señor que quiere ser jefe de Estado no conozca la realidad de los lugares que visita. Si alguien quiere pintarle un panorama idílico, a la coreana y en plan Querido Líder, yo creo que no le hace ningún favor.
Mucho tenemos que aprender en España sobre libertad de expresión. Frente a 1.600 Pennsylvania Avenue, la dirección de la Casa Blanca, hay protestas todos los días. Y hasta una viguesa, Concepción Martín, se pasó 32 años acampada. En Washington se considera que el pueblo, que es soberano, tiene derecho a expresarse.
Aquí Felipe de Borbón y Grecia pasó ayer por un Vigo irreal. Luego tienen que maquillar las encuestas sobre la monarquía en España. Flaco favor le hacen quienes quieren que viajen en una burbuja.
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