Vecinos de la avenida de Madrid denuncian un foso que les amarga la vida
16 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La desaparición de la empresa Jamba Arquitectura, que construía hace tres años dos inmuebles colindantes en la avenida de Madrid número 35, pegado al Colegio Hogar, ha provocado un grave problema en la zona al dejar al aire libre un gigantesco foso de más de 400 metros cuadrados de superficie y una profundidad que supera los diez metros. Con las lluvias de este invierno, varios metros del fondo están cubiertos de agua conformando una gigantesca piscina. Y para redondear el panorama, está mal vallado y el riesgo de caer a este enorme pozo es una posibilidad más que factible.
«La valla está rota en muchos sitios, y además es fácil de saltar. ¿Qué va a pasar si alguien cae? ¿Quién va a ser el responsable si una persona, un niño por ejemplo, muere?». Lanzan al aire la pregunta Carmen Fernández y su hija, Carmen Iglesias, que viven en la trasera del nuevo lago que el parón urbanístico ha incardinado en la principal entrada de la ciudad, aunque en ningún lado está registrado como tal.
Su pregunta no es baladí. Este tremendo buraco está rodeado en uno de sus lados por un estrecho camino, la Baixada á Salgueira, de solo dos metros de ancho. Y al otro lado se alza el Colegio Hogar, «centro escolar al que acuden numerosos jóvenes, que juegan al fútbol y cuyos balones acaban en el fondo con relativa frecuencia». Sabe perfectamente de qué habla y tienen contadas nada menos que 14 pelotas en el fondo.
Riesgo evidente
El grupo de vecinos muestran a La Voz lo sencillo que es penetrar en el interior de la zona cercada. En un punto la valla ha desaparecido, en otros lados sus anclajes están casi rotos y suponen un peligro para cualquier viandante y, sobre todo, para los coches que se acercan al lugar desde la plaza de Santa Rita.
En un lugar angosto y, como está interrumpido el tráfico hasta la avenida de Madrid, tienen que dar la vuelta sin apenas espacio. Algunos han golpeado la valla y por ese motivo está casi suelta. «Si la movemos casi se cae», explican Clemente y Santiago García, dos hermanos que viven en el edificio más próximo con sus familias. «Imagina si un coche lo golpea con fuerza, podría caer el vehículo al hoyo con el conductor dentro».
En ese momento un vehículo, el de la foto, llega allí e intenta dar la vuelta. Se acerca peligrosamente al borde y Manuel Saá y Manuel Rodríguez, presidente y secretario de la Asociación de Vecinos de San Roque, le ayudan para evitar una desgracia.
Tras haber puesto en varias ocasiones en conocimiento del Concello esta situación, no saben bien qué camino seguir. Desde Urbanismo les han remitido varios informes técnicos con propuestas de sanción y multas coercitivas a la empresa por tener el vallado en esta situación, pero creen que no es suficiente. «Esta sociedad ha desaparecido y no sabemos a quién van a multar. El Concello debe implicarse para buscar una solución. En caso contrario, el problema irá a más. Lo que nos preocupa es que la maquinaria pública se ponga en marcha cuando haya pasado algo, lo que muchas veces ocurre. Luego habrá lamentaciones», explican a coro.
Pasar de todo
«Puede pasar de todo», añade el grupo de vecinos. «Pese a las precauciones, en el Colegio Hogar no dejan bajar a los niños a por los balones y todo el mundo tiene cuidado, pero un coche despistado por la avenida de Madrid o un joven que traspase la valla pueden ir al fondo. No ha pasado, pero la suerte nunca es eterna», concluyen temerosos de que el problema siga sin resolver.
3 años
Obra parada
Los edificios llevan parados tres años, dejando el hueco del párking sin cubrir.
400 m2
Enorme socavón
El hueco tiene una gran extensión y alcanza cinco plantas de hondura.
12 metros
Profundidad
El edificio se paralizó cuando toda la estructura subterránea estaba concluida.
300 a 6.000 ?
Multas coercitivas
Horquilla de las sanciones por este motivo. No hay constancia de que se hayan impuesto.