Tú critica, invito yo

VIGO

06 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Corren malos tiempos para la crítica. Salir a la calle detrás de una pancarta, poner a prueba las cuerdas vocales, vestir camisetas con lemas ocurrentes, nunca ha gozado de menos romanticismo. Ahora que el Concello de Vigo apoya cualquier manifestación como un indignado más, ya no es lo mismo. Parece viciada, una manifestación impulsada desde el poder. Oficial, como si fuera un pleno. Esos mismos cuatro o cinco concejales que siguen al alcalde a inaugurar cursos de ganchillo o que rivalizan a ver cuál le hace la sombra más larga mientras inspecciona el esplendoroso estado de las playas, los mismos, revolotean ahora detrás de pancartas. Y, ojo. No hay nada que criticar en este repentino brote de conciencia cívica de los ediles. Bienvenido, al fin. Pero cuando tanto lo quieren mostrar será porque algo esconden.

Hemos llegado al punto de que incluso se ha acabado la guerra de cifras. Dos mil cien según la Policía Local, dos millones quinientos mil según los organizadores. Ahora que las manifestaciones son oficiales, la única cifra válida la dicta la alcaldía. La Policía Local tiene orden expresa de no facilitar datos. Y así corren los ceros. O pasa como en aquella protesta -no digamos cuál- en que la Policía Local llegó a decir que había más gente de la que decían los manifestantes...

Es lo que hay. El alcalde llegó a poner wifi gratis a los indignados que acamparon en la Praza do Rei... contra los políticos. Da dinero a los sindicatos, que aplauden con las orejas. Hay asociaciones de vecinos que ensalzan hasta los baches. Y la federación de AMPAs no se atreve ni a criticar que el Concello recortara programas como Vigo por Dentro, no vaya a ser. Ni siquiera la oposición es oposición, ahora, y el carnaval, que inaugura Caballero y financia el erario público no es sino un altavoz de la tesis oficial.

Es la crítica financiada. Un chiste malo.

angel.paniagua@lavoz.es