Las claves del poder social

Rubén Bastón TRIBUNA ABIERTA

VIGO

Es cierto. Todo ha cambiado con Internet. Y, sin embargo, todo sigue como siempre. Las dinámicas de comunicación han dejado de estar controladas por los centros clásicos de poder: Gobierno, empresas, medios de comunicación. Se han atomizado y se conforman desde la base, el usuario individual, en red.

La información se ha democratizado. De hacer una precaria página personal en Terra.es se pasó a la facilidad de generar contenidos en los blogs y los foros. Hoy en día son múltiples las vías para convertirse en un medio de comunicación: no solo textuales, con Facebook o Twitter; sino también audiovisuales, con los podcasts, Youtube o Instagram.

El ciudadano tiene más potencial de hacerse oír. Y lo sabe. Una mala experiencia con una marca o persona puede acabar inmortalizada en un post de un blog y posicionada en Google durante meses. Una mala frase de un político; capturada con un pantallazo y viralizada por redes sociales hasta saltar a los medios masivos. Los propios medios de comunicación trabajan bajo la crítica lupa de los internautas, siempre dispuestos a sacar punta a sus imprecisiones.

Pero no todos somos iguales en Internet. No es cierto que cualquiera pueda lanzar un viral o incendiar la Red. Internet tiene memoria y para que algo encienda esa mecha epidémica debe haber mucha verdad, un punto emocional y, casi siempre, un histórico de actuación y mucho trabajo en el proceso.

Más del 90 % de las reivindicaciones online se quedan en un estornudo social. Solo los que cuentan con un trabajo previo (una red social amplia y fidelizada), saben cómo conectar con otros públicos (encontrar o convertirse en hubs de información) y tienen la constancia suficiente entran en el pequeño porcentaje de los que pueden trascender a su red más inmediata y lograr verdadero impacto a través de una acción online.

Reputación, contactos y trabajo duro. Es cierto. Todo ha cambiado con Internet. Y, sin embargo, todo sigue como siempre.

@rubenbaston