Cuenta atrás para la caída del imperio inmobiliario Karpin SL

E.V.PITa VIGO / LA VOZ

VIGO

El BBVA no da señales de frenar las subastas del Barrio do Cura: la de casas y fincas será el día 27 y la del asilo de Pi y Margall, el 6 de febrero

19 ene 2014 . Actualizado a las 06:00 h.

A solo una semana de que empiece la primera subasta del Barrio do Cura, propiedad del promotor Valery Karpin, el banco BBVA no da señales de que haya cerrado una negociación para frenar la puja. En los juzgados no hay el menor movimiento y todo hace pensar que las negociaciones entre los acreedores hipotecarios y Karpin están agotadas, con los plazos al límite tras un año de conversaciones.

Si el ruso no aporta inversores extranjeros o garantías de pago antes del 6 de febrero, su sueño urbanístico se esfumará. El asilo, pieza estrella del proyecto, se subastará y su urbanización quedará descabezada. Sin el asilo, el montón de ruinas que ha comprado no valen nada. Sería el fin de 350 pisos de lujo con vistas a la ría en un lugar inmejorable del Casco Vello y que iba a revitalizar la zona.

Estos días serán cruciales. Una carrera contrarreloj en los despachos mientras el Concello prácticamente ultima las licencias para poner en marcha la urbanización. A Karpin aún le quedan unos días para convencer al BBVA de que hay capital para cumplir con las cuotas de la hipoteca y parar la subasta. O, al menos, dar alguna esperanza de pago que permita mantener a flote su proyecto mientras se cierra el papeleo legal.

Si las subastas se celebran y las propiedades pasan a otras manos, el proyecto urbanístico de Karpin se irá a pique porque quedará mutilado por la mitad. El asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados pasará a pertenecer al banco acreedor BBVA, si la subasta queda desierta, y podría cederlo a un comprador interesado.

No sería el final del proyecto inmobiliario, porque Karpin aún conservaría la otra mitad del Barrio do Cura, que sigue pendiente de subasta, desde que el banco Santander la paralizó en marzo del 2012 para ayudar en la negociación. Desde hace un año, los socios de Karpin insisten en que hay fondos inversores extranjeros que tienen interés en la operación y que, en realidad, los bancos van a las subastas para que no caduquen a la espera de que concluya la tramitación de las licencias. Se trataría de hacer tiempo y dejar correr los plazos legales hasta que mejorase el panorama inmobiliario.

Pero, pasado el verano del 2013, no hay indicios reales de que vaya a entrar capital. Una prueba es que el ruso ha perdido la mayor parte del patrimonio de su otra promotora, Valery Karpin SL, en fase de liquidación por una reclamación de deuda de la Fundación Gallega de Ciclismo, que él patrocinó. No pudo o no quiso rescatar su sede en Areal, 4, que se la ha quedado el banco acreedor, lo mismo que un chalé de Nigrán subastado la pasada semana. Incluso la propia casa de Karpin en Canido corre riesgo de ser subastada por haber avalado un crédito.

Todo sigue adelante para que el día 27, a las 12.00 horas, el juzgado de Primera Instancia número 7 de Vigo saque a subasta una casa y huertas traseras del asilo de Pi y Margall por 1,45 millones que adquirió la sociedad Valery Karpin y Asociados Inmobiliarios SL, en la que figuraron como socios el excéltico, su mano derecha José Francisco Crespo y el exfutbolista Michel Salgado. Este es un trozo modesto pero el 6 de febrero saldrá a subasta el asilo de Pi y Margall por 16,6 millones. Si pierde este edificio, Karpin tendrá que colgar las botas como promotor.