Pasó el día....

VIGO

Como dice el refrán popular, pasó el día, pasó la romería. Pasó la lotería sin pena ni gloria para la mayoría de los vigueses y, lo peor de todo, pasó ese anuncio que nos animó a comprarla y que nos hizo soñar, cuando no reír a carcajada. Al menos por una vez ha sido verdad que la lotería de Navidad ha llevado la alegría a cientos de hogares. Y en la mayoría sin gastar un euro. Empiezo a sospechar que era premeditado. ¿Qué hacer con tantos miles de desgraciados que no tienen para comprar una participación de cinco euros? A esos iba destinado el polémico anuncio, todo un detallazo a falta de un pellizco del Gordo.

¿Quién nos hará reír a partir de ahora? Sería fantástico llegar a la oficina del INEM y encontrarnos con un funambulista sobrevolando la fila de los desempleados. Y no digo nada si los bancos contrataran orquestinas para entonar las mañanitas en los cajeros automáticos. Otro despertar nos cantaría. Se imaginan llegar al trabajo y encontrar al jefe interpretando Mamma Mía. Si es cierto, como dicen los nuevos gurús, que los trabajadores rinden mucho más cuando están contentos, la cuenta de resultados saltaría por los aires. Tampoco estaría mal que la Universidad se aplicase el cuento y dejara de lado esa imagen de «todos me deben y nadie me paga», que también es cierto. Pero lo cortés no quita lo valiente y figurar entre las mejores universidades jóvenes del mundo no está reñido con dedicarle unos minutos al sentido del humor. Algo que escasea, a juzgar por la imagen.

Caso aparte es el de los políticos. Si como dicen los expertos en el tema, el sentido del humor es signo de inteligencia, más vale echar a correr y sálvese quien pueda. Todavía no llegó el día en el que un político de la ciudad encaje con buen talante las críticas. Lo habitual es devolver la pelota. El resultado, sesiones soporíferas.

mariajesus.fuente@lavoz.es