Otra Navidad sí es posible

Antón lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

VIGO

Atención a los árboles que usamos y a los adornos de los belenes: el respecto a la naturaleza no es incompatible con esta celebración

08 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Dijo el alcalde: hágase la luz! Y obedientemente, como no podía ser de otro modo, la luz se hizo. Ante lo cual, una vez inaugurado el encendido de las lucecitas y visto el inquietante anuncio de la lotería, podemos dar formalmente por comenzado el proceso navideño. En estos casos siempre hay algún demagogo aguafiestas que se empeña en recordar las familias que rebasaron el umbral de la pobreza, las personas sin techo, las familias que pasan hambre, las que no podrán calentar suficientemente sus viviendas, las personas sin empleo y sin prestación social alguna (todos estos grupos aumentaron en Vigo) y ante este panorama se preguntan si está la cosa para gastar en lucecitas.

Demagogos aguafiestas, insistimos. Como si lo gastado en poner lucecitas de navidad pudiera solucionar los problemas sociales de Vigo, que por cierto, el ahorro de usar iluminación LED se compensa con el aumento de luces, con lo que gastamos lo mismo. En nuestro caso, más demagogos aguafiestas si cabe, consideramos que lo invertido en aceras si que podría solucionar los problemas sociales de Vigo, que gobierna, ya saben, un partido que se dice socialista y obrero.

Compra dañina

Fieles a la tradición, como la gripe, que siempre vuelve, animamos a los vigueses y viguesas a que la celebración de las fiestas no implique un impacto negativo sobre nuestro medio ambiente. Ahí van los tradicionales consejos para unas navidades de bajo impacto ambiental.

No compren árboles de Navidad. El interior de una casa nunca es el lugar adecuado para que viva un árbol. Las podas brutales de sus raíces hacen que casi siempre resulte inviable su supervivencia posterior a las fiestas, tratándose además de especies foráneas que plantean un serio problema ecológico al introducirlas en nuestros ecosistemas.

El 75% de los bosques periurbanos vigueses son actualmente monocultivos de especies exóticas, no incrementemos ese problema. En último extremo se puede recurrir al árbol artificial, aunque suelen ser de plásticos clorados, pero allá cada cuál con lo que mete en casa. Nosotros celebramos la Navidad plantando árboles autóctonos, les invitamos a seguir el ejemplo. Para quien insiste en seguir la tradición (noruega, por cierto) del abeto navideño: adquirirlo en un lugar en el que se comprometan a recogerlo y replantarlo pasadas las fiestas (ya los hay). Abonar la tierra en la que vienen, instalarlos en una maceta holgada, regar con frecuencia y mantener la humedad de las ramas, alejarlos de la calefacción directa y no recargarlos de adornos que dificulten su respiración.

Toxicidad

No comprar acebo ni arbustos similares (como el ruscus, erróneamente conocido por muérdago). Sus frutos, tóxicos para nosotros, son el alimento invernal básico para la fauna de montaña y actualmente se encuentran en peligro de extinción. Para quienes insisten en seguir la tradición (sueca, por cierto) del adorno de acebo: solamente está autorizada su venta en caso de proceder de viveros, se debe exigir el correspondiente certificado que acredite su procedencia, estando terminantemente prohibida su venta si su origen es silvestre.

No adquirir otro tipo de arbustos por muy vistosos que sean sus frutos. En el entorno de Vigo ya es prácticamente imposible ver acebos silvestres, y el ruscus es cada vez más escaso. La última moda de incorporar especies exóticas para decorar la navidad la protagoniza últimamente esa bonita planta de hojas rojas que vemos en todos los maceteros municipales. La criatura, aunque se conoce como flor de pascua, se llama poinsettia y es originaria de México (y por cierto, también tóxica).

Sobre los belenes amazónicos: según la tradición, el niño Jesús nació en Palestina, zona semidesértica, por lo que recomendamos un cierto rigor histórico y evitar cubrir de musgo los belenes (que viéndolos parece que Belén es la selva tropical). Los briofitos (que es la familia de los musgos) son especies escasas, muy delicadas y de crecimiento muy lento, por lo que debemos evitar arrancarlos y nunca comprarlos.

El entorno de las fuentes en nuestros parques urbanos sufre cada navidad el saqueo de sus musgos, y ya no digamos en las zonas húmedas de nuestro entorno. Para quienes insisten en la tradición (esta sí es autóctona) del belén Amazónico existen sustitutos artificiales del musgo que duran para siempre y dan el pego perfectamente.