La edila Isaura Abelairas no ofrece datos de las supuestas gestiones
15 ene 2014 . Actualizado a las 15:21 h.Poli bueno, poli malo, como en las películas del hampa. El alcalde descartó el miércoles que estén buscando una nueva sede para el programa Sereos y ayer la concejala de Benestar Social aseguró lo contrario. Abel Caballero justificó la parálisis municipal en que muy pronto los servicios sociales de los concellos dependerán de las comunidades autónomas e Isaura Abelairas la falta de resultados en que nadie quiere tener cerca una oficina que atiende a los más desfavorecidos.
Posiblemente estas dos versiones aparentemente contradictorias estén más próximas de lo que parecen si no atenemos a los hechos concretos. Y estos no son otros que el cierre de la sede tradicional de Sereos en la calle Elduayen el primero de agosto y su traslado a una furgoneta que desde entonces estaciona en la calle Jacinto Benavente.
El alcalde dio una cambiada poniendo en duda que fuera conveniente encontrar otro local «para un par de meses», mientras Abelairas justificó la falta de resultados. Sin embargo, en estos dos meses y medio largos no se ha informado de gestión alguna al respecto ni del intento de buscar otro local. De hecho, alcalde y concejala dieron estas explicaciones a preguntas de los periodistas, no por decisión propia.
«Nadie los quiere cerca»
La responsable de Benestar Social justificó la falta de resultados en que «es un problema conseguirlo; nadie los quiere cerca de sus casas, pero a mí la hipocresía me gusta poco», en alusión a que después se producen protestas por la falta de un local. «Cuando lo encontremos espero que nadie proteste y se forme una comisión de afectados».
Sugiere Abelairas que se han puesto sobre la mesa algunas opciones, pero ninguna ha salido adelante. «Pese a ello seguimos buscando un lugar adecuado, tiene que haber una solución. Es nuestra primera preocupación ya que los usuarios son personas».
Además de una hipotética preocupación del gobierno local, es también un mandato del pleno que a primeros de septiembre acordó por unanimidad que en el plazo de un mes Sereos tenía que estar reubicado. Lo que no se decidió es dónde, para dejar manos libres para trabajar.
Inicialmente se planteó que fuera en el mismo local de Elduayen y después se pensó en el Casco Vello, pero la resistencia de vecinos, comerciantes y hosteleros del barrio histórico dejó en blanco el posible destino.
Evidentemente, el plazo ha transcurrido con creces y sin novedad alguna. De hecho, salvo la protesta de ayer de El Imán, y otras que protagonizó el mes pasado, los grupos políticos y las entidades sociales guardan completo silencio. Mientras tanto, el otoño ha llegado y la atención al aire libre y bajo la lluvia desde la furgoneta municipal ha dejado bajo mínimos el hasta ahora exitoso programa Sereos.