Voy por Oporto

Carlos Punzón
Carlos Punzón PUNZADAS

VIGO

18 sep 2013 . Actualizado a las 11:35 h.

Estoy convencido de que no hay ningún oscuro plan trazado contra Vigo. De que por más que existen cerebros retorcidos, nunca se han juntado dos o tres, con poder además, para hundir cuanto pueda sobresalir en la primera ciudad de Galicia. Y aunque está claro que existe y existirá rivalidad intermunicipal, a esa competencia no se puede achacar el haber perdido las batallas que los representantes políticos e institucionales de la ciudad no han sabido dar o no han librado siquiera, por mucho ruido de acompañamiento que paguen. Creo, en cambio, en las planificaciones a largo plazo, en pensar qué ciudad queremos, en cómo sumar esfuerzos para llenarnos de razones, en diseñar más allá de las siguientes elecciones.

En 1999 el director del aeropuerto de Oporto explicaba en una mesa de trabajo de varios metros cuadrados los planes que había trazado para el Sá Carneiro. Por la terminal con nombre de primer ministro fallecido en accidente de avión, menuda paradoja, pasaban entonces 2,8 millones de pasajeros al año. «Llegaremos a seis en una primera fase», decía. Y así fue, hace ya dos años. «Luego llegaremos a ocho», e incluso ahora Fernando Vieira, que sigue siendo el director de la terminal portuguesa, piensa que cerrará la década con diez millones. Mientras, en Peinador, hemos tenido cinco directores, y cada vez estamos más cerca de retroceder hasta el volumen de tráficos de aquel 99. Aquí la única planificación se centró en tener el aparcamiento más grande, en aumentar los mostradores, en ganar en cemento. Ni un autobús decente hay al aeropuerto, ni conexiones directas con Pontevedra u Ourense, ni una promoción estable. Por eso, los vigueses se ven abocados a ir por Oporto, por precio, destinos y facilidades, las que en Vigo solo se reclaman a gritos para disimular carencias claras.

@carlospunzon