Las joyas olvidadas de Vitrasa

Begoña Rodríguez Sotelino
b. r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Cedida

La historia de la compañía, que celebra su aniversario, empezó con un escándalo que acabó con once concejales condenados por cohecho

10 sep 2013 . Actualizado a las 12:03 h.

En el diccionario local vigués, Vitrasa es sinónimo de autobús. Y es que desde que llegaron a la ciudad los buses urbanos, los vigueses no conocen otra compañía, que es la que ha terminando por darles nombre propio. Su historia arranca en 1968 y supone el fin de una era, la de los tranvías. En mayo de 1968 en París estaban con una revolución contracultural, pero en Vigo andábamos con otra. El Pleno de la Corporación Municipal de Vigo concedía por unanimidad a esta empresa la concesión del transporte urbano de viajeros. Y ese mismo año, en julio, comenzaban a rodar los primeros buses y microbuses, que llegaron a ser cerca de 70 a lo largo de aquel año en el que aún coexistieron autobuses y tranvías, que desde el 69 durmieron el sueño de los justos en las cocheras de la Florida.

Empezaron con cuatro líneas regulares: la 1, del Puente de Cabral a Coruxo; la 2, de Cabral a la Alameda de Bouzas; la 3, de Seixo a Travesas y la 4, similar a la anterior pero con una desviación por la calle Aragón. Además, como era verano, había un servicio especial a Samil que partía de O Calvario.

Pero más allá de la transformación que supuso para el transporte (que comenzó con un precio del billete de 2,50 pesetas), lo más sonado fue el alboroto que se formó dos años después de su puesta en marcha, al trascender el escandaloso origen de la elección de la concesionaria. La decisión municipal tomada para la adjudicación en exclusiva del servicio por 25 años siendo alcalde Rafael Portanet no fue tan limpia como se suponía y en 1970 se supo que el consejero delegado de Vitrasa, Álvarez Arrojo, entregó a once de los concejales que votaron en aquel pleno del 17 de mayo de 1968, joyas por un valor total de 169.700 pesetas. En octubre de 1970 se iniciaba el juicio oral en la Audiencia Provincial de Pontevedra, presidido por el titular del Tribunal, Mariano Rajoy (padre del actual presidente del Gobierno), la causa contra los ediles por delito de cohecho. Aunque la audiencia pontevedresa los absolvió, el fiscal recurrió ante el Supremo, que condenó «a cada uno de los once procesados a dos años de suspensión para ostentar cargo público, a 5.000 pesetas de multa y a que entreguen los regalos recibidos para que sean subastados». El escándalo se reflejó en diarios de tirada nacional como ABC o La Vanguardia y aunque el litigio siguió en los tribunales tras la demanda interpuesta por las otras compañías descartadas, en 1974 terminó la batalla tras desestimarse todos los recursos contra la adjudicación.

Fue en 1975 cuando se inauguraron las instalaciones de San Andrés de Comesaña donde aún hoy la empresa tiene su sede. La concesión de Vitrasa finalizaba en 1994 y ese año, en el que los buses cambiaron a color verde, la empresa se hizo de nuevo con ella por 25 años más, puesto que solo ella disponía de cocheras para su ya importante flota, aunque unos años después pasaron a ser de propiedad municipal. La concesión finaliza en el 2018, dentro de cinco años.

Entre los hitos históricos está la puesta en marcha del bonobús en 1984 (con la aportación económica del Concello), la llegada del aire acondicionado o las líneas al Cuvi en 1992; el billete electrónico en 1995; los buses de plataforma baja en 1998; la tarjeta verde en el 2001, el Búho Nocturno en el 2004; el transbordo gratis en el 2008, Wi-Fi en el 2010 en dos líneas o la App para Android el año pasado.

La compañía dispone en la actualidad de una flota de 116 autobuses, que permiten la comunicación entre los principales barrios y parroquias del Concello.