El epígrafe de toreros

VIGO

03 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde hace unos años soy freelance, expresión inglesa que viene de free (muerto) y lance (hambre). Freelance: muerto de hambre. He oído otras interpretaciones, pero esta me parece la más acertada. Soy también lo que Mariano Rajoy llama un «emprendedor». Que es lo que antes se llamaba «autónomo». Y lo que toda la vida ha sido un pringao. Solo quien haya pasado por esta condición laboral comprende de verdad las palabras burocracia y papeleo. Si, al principio ya te parece complicado hacer una factura, ya no digamos cuando ves lo difícil que es cobrarla. Hacienda, eso sí, te facilita las cosas con unos manuales que eclipsarían a Groucho Marx en la parte contratante de la primera parte. Fruto de mi actividad como emprendedor freelance, frecuento las oficinas de la Seguridad Social y de la Agencia Tributaria, para tramitar altas y bajas, según vaya teniendo actividad. Para no desmerecer al país, no hay una ventanilla única. Hay que ir a las dos y perder dos mañanas para cada trámite.

A estas penalidades se une, en mi caso, mi condición de periodista. Profesión que, para Hacienda, no existe. Da igual que haya en España 41 facultades de Periodismo. En la Agencia Tributaria estamos en el epígrafe «Pintores, escultores, alfareros y ceramistas». Y cada vez que voy a la calle Lalín me dicen lo mismo: «Usted no es periodista». Yo pongo cara de «¡Uy, lo que me ha dicho la paya!». Así que van a una especie de libro de actividades económicas donde siempre, escrito por encima con bolígrafo azul, aparece «y periodistas» en el capítulo de los alfareros de marras.

Años llevo con la misma conversación, el mismo libro que se abre y viendo el mismo garabato con Bic azul. Y con un funcionario que dice «¡Ah, pues sí!», cuando comprueba que es cierto. Seguro que, cuando Cristina de Borbón va a darse de alta en autónomos le ponen menos problemas. Y es probable que haya un epígrafe del IAE que diga «Infantas». Y por eso duele más esta marginación tan absurda. Pudiera ser que, como la profesión está en vías de extinción, o de reconversión generalizada en freelance, la Agencia Tributaria se adelante y ya ni nos tenga en cuenta. Si en unos años no habrá periodistas, corregir ahora el error sería como poner gladiador, auriga o siervo de la gleba. Claro que antes era peor. Hace diez años estábamos en la categoría de «payasos, trapecistas, domadores y toreros». Yo aceptaba de buen grado lo de payaso, regular lo de domador y muy mal lo de torero. Por eso, Agencia Tributaria, desde aquí te lo digo: ¿tan difícil es crear un epígrafe para periodistas? Si esto tiene un fin, no lo demoréis más: Ponednos ya, no sin razón, en el epígrafe de gilipollas.

eduardorolland@hotmail.com