Dependiente cuida a dependiente

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

ADRIAN SANTASMARINAS

Percibe una ayuda, pero se la cede a su padre inválido que no la tiene

20 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Una mujer de Vigo que padece esclerosis secundaria progresiva en un estado ya avanzado tiene que hacerse cargo de su padre anciano, que también está impedido.

Rosa María Quiroga Sampedro percibe una ayuda por la Ley de Dependencia, pero prefiere que se beneficie de ella su padre, que aunque la tiene reconocida desde hace años, no la recibe.

La cuidadora adscrita para ella acude dos horas y media por las tardes de lunes a viernes al domicilio ubicado en el barrio de O Calvario, pero tiene que dividirse para atender a las dos personas porque lo necesitan. Rosa cede parte de su tiempo de la cuidadora a su padre porque ella está en silla de ruedas y si no puede valerse por sí misma, mucho menos ayudar a su padre.

Como la atención es insuficiente al encontrarse los dos en silla de ruedas, esta viguesa tiene que pagar de su propio bolsillo a otra cuidadora para que les atienda por las mañanas y a otra que acude los fines de semana.

Durante las noches están solos y hace unos días el padre se cayó al suelo porque se levantó a a la cocina porque tenía hambre

Su madre falleció el año pasado y también era dependiente porque estaba enferma de alzhéimer. Ella también recibía la ayuda de la Ley de Dependencia, por lo que entonces la cuidadora acudía más horas para atender a los tres familiares convalecientes.

Perdieron una ayuda

Pero tras la muerte de su madre el año pasado, perdieron una de las ayudas, sin que se revisara su caso y todavía no saben si llegarán a cobrar por la dependencia reconocida de su padre.

«Prefiero no pensar, porque si lo hago no vivo», confiesa Rosa María, que no oculta su frustración y malestar al sentir en sus propias carnes que no se esté cumpliendo la Ley de Dependencia. «¿El estado de bienestar?, eso no ya no existe, eso ya no es para nosotros, dejó de existir», afirma.

En el año 2001 le diagnosticaron su enfermedad y unos años después tuvo que dejar su trabajo como auxiliar administrativo en el aeropuerto de Peinador.

Debido a que tiene que afrontar los gastos de los cuidadores que no cubre la Xunta, afirma que hay veces que no llega a fin de mes y tiene que pedir prestado el dinero. «Al menos me quedó una buena pensión para ir afrontando los gastos».

Una de las pocas alegrías que recibe cada día son la visita de los cuidadores de barrio de la Fundación Érguete, que además de hacerle compañía, sacan a su padre a pasear con la silla de ruedas y así ella puede tener un pequeño respiro. Un servicio que, por otra parte, tienen un carácter gratuito. «Cuando supe de ellos, me llevé una gran alegría», afirma.

rosa maría quiroga enferma de esclerosis