El mar mecía la cuna de Vigo

Dego Prez VIGO / LA VOZ

VIGO

Hace un siglo, las casas de baño fueron dando paso a sucesivos muelles en la zona portuaria

01 jul 2013 . Actualizado a las 11:38 h.

Hubo un tiempo en que abrir Vigo al mar, más de lo que ya estaba, era imposible. Había playas en pleno centro y los barcos llegaban a los mismos soportables de O Berbés. Pero en 1881 salió el primer tren con dirección a Ourense y nada volvió a ser lo mismo. En treinta años, la ciudad portuaria pasó de tener menos de 15.000 habitantes a cobijar más de 41.000.

Todo empezó a transformarse porque cada vez se movían más mercancías. De todo tipo. Y dejaron de tener sentido las casas de baño que algunos empresarios habían montado en San Sebastián y A Laxe para hacer fortuna. La industria del mar empujaba imparable. Había que construir muelles y se rompieron los restos de las murallas para expandir la ciudad.

O Berbés y sus alrededores eran el epicentro de todo. «Llegan las casas de Vigo hasta la orilla del agua, subiendo luego las calles con rápida pendiente, destacándose en lo alto un castillo antiguo», describía Fernando Fulgosio en Crónica de la provincia de Pontevedra. De aquella actividad pesquera dan cuenta las postales antiguas de Hauser y Menet y otros que Salvador Fernández de la Cigoña recopiló en el libro Vigo y los tiempos vividos. Las primeras décadas del siglo XX fueron las de crecimiento más vertiginoso en la historia local. Y cambiaron muchas costumbres de la vida social. Emerge incluso un incipiente turismo veraniego: Cánovas del Castillo se transforma con grandes hoteles como el Continental y a Montero Ríos llegan las pruebas ciclistas con velódromo. Buena parte de la provincia de Ourense ya venía entonces a disfrutar de los arenales vigueses.

Más tarde llegarían Náutico, la Estación Marítima, las lonjas... Hasta la reciente operación Abrir Vigo al mar, bajo la conciencia de que la ciudad limita al norte con su puerto.