Un informe elaborado por CC. OO. en el que analiza la dinámica demográfica de la comarca, revela que en un lustro se evaporaron 18.195 empleos de menores de 29 años
09 jun 2013 . Actualizado a las 19:01 h.18.195. Es el número de empleos que ha perdido en la comarca de Vigo entre los menores de 29 años en los últimos cinco años. Los jóvenes que están ahora en esa edad fueron los primeros en encomendarse a la Logse de José María Maravall y, por tanto, en estrenar la ESO (Educación Secundaria Obligatoria). Un informe elaborado por CC. OO. deja claro que es la generación sin trabajo. Para llegar a esa conclusión han cruzado datos del padrón municipal, afiliaciones a la Seguridad Social, Encuesta de Población Activa y Servicio Estatal Público de Empleo.
Especialmente llamativos son los números en el caso de los menores de 20 años. Solo 347 tenían trabajo el pasado marzo en todo Vigo frente los 2.223 que lo tenían en junio del 2008, lo que implica una destrucción de empleo del 84 %. Casi igual de malo es el porcentaje entre los de 20 a 24 años, donde hay 6.517 personas menos trabajando que hace un lustro; y de 25 a 29, donde la bajada se cifra en 9.802 personas.
En realidad, la negritud del panorama se alarga hasta los 34 años. De hecho, la conclusión a la que llega Comisiones Obreras es que da la sensación de que existe una barrera invisible en esa edad que condena a la pérdida de empleo a los que están por debajo de ella. «As consecuencias no medio e longo prazo son devastadoras, porque imos a perder unha ou dúas xeracións de vigueses que ao ser expulsados do emprego nunha crise tan longa e dura como esta corren o risco de non ter unha carreira profesional normalizada e de ser excluidos no caso extremo», sostiene la central.
El profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo Xosé Carlos Arias coincide en buena medida con esa apreciación. «No soy un experto en el mercado de trabajo, pero no parece que la situación pueda mejorar antes del 2018 o el 2020. Lo contrario sería una sorpresa, lo que sí implica al menos una década perdida», dice. Añade que son muchos los jóvenes que, ante la falta de perspectivas labores, optan por estudiar una segunda carrera o hacer cursos de posgrado a la espera de que escampe, pero «la situación económica está expulsando a miles de talentos».
Por su parte Alejandro Cabo, director general de Perítalis, y vocal de la Asociación de Jóvenes Empresarios, no cree que sea una generación perdida. «Es cierto que ha cambiado el terreno de juego, pero sigue habiendo oportunidades». Subraya que no es el primer bajón que sufre la economía y que son momentos que hay que aprovechar para formarse y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado laboral. Coincide con Arias en que hay jóvenes muy preparados, a los que, dice, muchas veces les vence el pesimismo.
El empresario aprovecha para darles un consejo cada vez que se presenten a una entrevista: «Que hagan una investigación previa tanto de la empresa como de la persona que les va a entrevistar para saber de antemano qué es lo que están buscando».
De acuerdo con los datos que recoge Comisiones en su informe, el pasado marzo había 144.613 personas dadas de alta en la Seguridad Social en la comarca, 32.052 menos que en junio del 2008, lo que implica que se han volatilizado «case un de cada cinco empregos dos que había cando comezou este desastre», argumenta la central sindical, que achaca dicha volatilización a lo que denomina la triple erre: recesión económica, recortes y reforma laboral. «O fracaso da combinación destas dúas políticas [reforma e abaratamento do despido] demóstrase cando se compara o sucedido co emprego antes e despois de aplicalas».
Un porcentaje que se ha disparado con la crisis es el de la precariedad del mercado de trabajo. El mejor indicador, sostiene, es el abuso de la contratación temporal que, dicen, «chega a cifras próximas o absurdo». Si se acumulan los datos desde el 2002 al 2012, se obtiene una cifra irracional: 1.712.052 contratos suscritos en la comarca.