El transporte

Alejandro Martínez TIERRA ADENTRO

VIGO

A los políticos de todas las tendencias se les llena la boca de promulgar sus buenas intenciones para favorecer el uso del transporte urbano para apostar por una economía sostenible, frenar la contaminación medioambiental y propiciar un uso racional de los recursos no renovables. Pero más más allá de su discurso de cara a la galería no han conseguido hasta la fecha llevar a cabo políticas efectivas para poder cumplir aquello que prometen en el área metropolitana de Vigo. La incompetencia de los gobernantes hace que quien pague las consecuencias sean los propios ciudadanos.

Miles de personas de los municipios limítrofes con Vigo se ven obligados a diario a desplazarse a la ciudad metropolitana por motivos de trabajo o para hacer gestiones de cualquier tipo. Y, desgraciadamente, saben que si no tienen un medio de transporte propio están apañados. Porque aquí no se disfruta de un transporte público; si lo sufren los usuarios, es porque no les queda más remedio. Viajar en transporte público es caro, lento e incómodo. Y en el caso de los usuarios de ATSA y Melytour de Gondomar atenta contra la propia dignidad humana. Porqué, ¿qué cara se les pondría a ustedes si cogen el autobús en Vigo y el chófer diréctamente les expulsase antes de entrar en el casco urbano de Gondomar, mientras que el resto de los pasajeros que se han subido unas paradas más adelante, continuan tranquilamente el viaje?. Cae de cajón que ése es un problema que hay solucionar. Pues hasta ahora no ha habido ni un solo alcalde, ni ningún director xeral de Transportes, ni ningún otro responsable político de cualquier partido que haya sido capaz de arreglar esta surrealista situación. Los representantes políticos no han dado la talla para garantizar un transporte público en condiciones y los usuarios no lo merecen.

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