La jueza advirtió a un vigués que exculpó a su hijo de golpear ebrio a varios policías que lo querían arrestar por romper la loza de un bar
21 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Un padre fue advertido por la jueza de que tenía que decir la verdad aunque el acusado fuese su hijo porque no se había acogido a su derecho a no declarar. La versión del progenitor contradecía la de cuatro agentes que acusaban al hijo de golpearles.
El progenitor relató ayer en el juicio cómo vivió la detención de su hijo, G.B.F.F., que estaba ebrio y alterado tras discutir con un amigo, perseguir a un camarero y destrozar la loza del bar Bora-Bora, en la Travesía de Vigo el día del partido Barça-Real Madrid el 23 de agosto del 2012. El padre y un amigo aseguraron que quiso tranquilizar al hijo, que braceaba en la calle Antón Beiras contra todos pero no vieron que agrediese a nadie ni se zafó. «Lo sujetaron y no se soltó, le pusieron las esposas. Me tiró las gafas al bracear», dijo.
El juicio se celebró en el Penal número 1 de Vigo y ante las versiones contradictorias y opuestas de ambas partes, la jueza advirtió al padre, apesadumbrado por ver a su hijo en tal estado: «Usted aceptó declarar y tiene que decir la verdad. Aquí no se puede mentir ni por un hijo».
La versión de los cuatro agentes que querían esposarlo es distinta. Uno recibió un empujón y otro una patada. Aseguran que el joven actuaba fuera de sí e incontrolado pero cuando le preguntaron por su nombre y dirección respondió correctamente, aunque con lentitud. El joven alegó que no se acuerda de nada.
Al final, la Fiscalía redujo los cargos a falta de daños y delito de atentado. No ve falso testimonio en el padre porque este se limitó a contar lo que vio.