Hay situaciones que son como gags de Gila.
-¿Está el enemigo? Que se ponga.
-¿Dígame?
-Hola, le llamo de Vigo. Que si nos podían decir cuando vienen a atacarnos este año.
-Pues el 28 de marzo, como siempre, vamos.
-Ah, este que esta vez nos viene fatal. Coincide con Semana Santa y hay algunos civiles que tienen contratados paquetes turísticos al Caribe. ¿No les importaría retrasar la invasión al próximo fin de semana? Total a ustedes qué más les da. Ya saben que van a perder. Les vamos a dar la tunda habitual y van a salir corriendo por patas. Así que...
-Ya, pero es que la historia es la historia. Toca cuando toca, no cuando a usted le apetece.
-Hombre, no sea usted tan estricto. A ver, que se ponga Chalot, que es amigo mío.
-Es que se está probando el traje, que ha habido que arreglarlo porque ha echado un poco de tripita. Ah, ya viene.
-¿Diga?
-Buenas. Que le decía yo a su compañero que si no podrían dejar para más adelante lo de venir a conquistarnos, que no nos cuadra bien. Además es que uno de nuestros héroes, el Carolo, el del hacha, ¿se acuerda?, sigue con el problema aquel, que el Ayuntamiento no le da arreglado lo suyo y no tiene el arma a punto. Y el abad de Valladares dice que no es muy propio andar pegando zurriagazos en pleno luto por Jesucristo.
-Pues no me parece muy correcto, monsieur. Además, siendo Semana Santa, algún turista caerá, que habrá crisis, pero la gente viaja igual, solo que más cerca y más barato. Así que, Vigo es un destino ideal. Y seguro que vendían mucho más choripán. A mí me apetecía aumentar la audiencia, rozar la fama. Desde luego... esto no es serio.
begona.sotelino@lavoz.es