El párroco de Pazos que fue amordazado en la casa rectoral prestó ayer declaración en el juzgado de Redondela y lo examinó el médico forense
20 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El cura párroco de Pazos de Borbén, Jaime González Couñago, compareció ayer en el Juzgado de Instrucción número 2 de Redondela para ofrecer su relato sobre el asalto que sufrió el pasado día 28 de enero. El sacerdote entró poco antes de las once y media de la mañana acompañado por la empleada doméstica que le salvó la vida cuando se lo encontró al día siguiente del atraco semiinconsciente tras pasar toda la noche atado y sin poder moverse.
Primero lo examinó un médico forense, dado que los asaltantes le hicieron daño en las muñecas cuando lo dejaron atado en la cama de su habitación.
El religioso sufrió magulladuras de las que ya se ha recuperado. Posteriormente compareció ante la magistrada, para ratificar lo que ya declaró ante la Guardia Civil. «Yo ya los he perdonado porque me trataron bien y soy sacerdote, aunque las leyes son de ellos, dijo poco antes de entrar en el despacho de la jueza.
No obstante, aún no ha valorado si decidirá presentarse como acusación particular en el caso o lo dejará todo en manos de la Fiscalía.
«Cuando vi que la puerta estaba rota y que no me contestaba, pensé que lo habían matado», recordaba ayer en los juzgados redondelanos su empleada, Rosa Lorenzo. «Lo primero que hice fue cortarle los cables con los que estaba atado con un cuchillo y después llamé a la Guardia Civil», añadió.
Por otra parte, la jueza envió recientemente a prisión al cabecilla de la banda que la Guardia Nacional Republicana detuvo en Portugal. El último de los arrestados estuvo una semana en manos de las autoridades portuguesas, hasta que lo entregó a la Guardia Civil en Badajoz y de allí pasó disposición judicial en Redondela, para terminar en la prisión de A Lama.
Los dos encarcelados son las dos personas encapuchadas que asaltaron la casa rectoral y dejaron al sacerdote atado durante toda la noche.