¿Por qué se caen los árboles?

Begoña Rodríguez Sotelino
B. R. SOTELINO VIGO / LA VOZ

VIGO

<span lang= es-es >Marqués de Alcedo sigue cerrada</span>. La vía sobre la que cayeron el pasado sábado nueve cedros plantados en un talud del monte de O Castro, continuaba ayer cerrada al tráfico.
Marqués de Alcedo sigue cerrada. La vía sobre la que cayeron el pasado sábado nueve cedros plantados en un talud del monte de O Castro, continuaba ayer cerrada al tráfico. xoán carlos gil< / span>

Pedro Mansilla, jefe de servicio de la Estación do Areeiro, argumenta que el mantenimiento es muy caro y muchos ejemplares están dañados

24 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En los últimos dos años, en el entorno urbano vigués se han producido numerosas caídas de árboles que, en algunos casos, han producido daños materiales al precipitarse sobre coches aparcados, aunque no hubo que lamentar perjuicios mayores ni heridos graves. En la calle Aragón, en la Alameda, en Gran Vía, en la calle Silleda o en la Avenida de Castelao los desplomes tuvieron lugar de repente, sin causa aparente. Los dos casos más recientes (nueve cedros en O Castro y un pino en Samil), coincidieron con el paso de la ciclogénesis Gong.

Pedro Mansilla, ingeniero de Montes y jefe de Servicio de la Estación Fitopatolóxica do Areeiro, en Pontevedra, adelanta, como prudente científico, que no se puede dar una explicación genérica ya que las causas son múltiples: «Habría que estudiar cada caso de forma específica». Pero señala que lo habitual es que se planten árboles no adecuados para los sitios en los que están, mal anclaje en la tierra o trabajos en asfaltado que pueden dañarlos. «Hay causas bióticas, abióticas, estructurales... es un mundo y muchas veces, aun haciendo análisis muy específicos, el árbol se viene abajo porque puede que hayas revisado la estructura del tronco, pero puede ser que el sistema radicular no resista».

Mansilla afirma que lo que está ocurriendo en Vigo con los árboles «puede ocurrir y ocurre en muchas ciudades del mundo. Si ahora se agrava con los temporales puede ser porque estuvieran mal arraigados o porque tuvieran daños estructurales que no son fáciles de ver». El experto reconoce que no es sencillo, «hay que hacer tomografías y otra serie de cosas para ver cómo están en el interior. «¿Y por qué no lo hacen? -se pregunta- pues porque es muy caro. No es tan complicado como ir a la Luna, pero no es sencillo, incluso teniendo experiencia. Habría que hacer análisis fitopatológicos, que se hacen, pero no de todos los árboles porque sería un fortunón, y análisis de suelo para ver la fertilización». El ingeniero indica que Estados Unidos, donde hay muchos árboles y por ende, muchos problemas con ellos, existe una especialidad, la arboricultura, y numerosas empresas dedicadas a la evaluación y seguimiento de la masa arbórea urbana.

El experto tampoco se atreve a afirmar tajantemente si se plantan aquí las especies más apropiadas. «Es discutible. Hay quien cree que se puede poner cualquiera y luego, con podas, lo vas arreglando. Es una opinión válida, pero la mía es que en función del lugar hay que hacer un estudio de qué especies son más adecuadas, porque los árboles precisan de un mantenimiento, y el mantenimiento es caro».

Mansilla añade que influyen también las tendencias: «Hay modas. La actual es poner liquidámbar. En Nueva York están sustituyendo a los ginkgos. En Coia, a los chopos. ¿Será mejor ahora? Va en gustos. Aquí se da fenomenal. Es un árbol que el día de mañana será enorme, como el chopo, pero sí es verdad que el chopo es propenso a coger toda enfermedad y plaga posible y el liquidámbar, no. En el aspecto fitosanitario es fenomenal. En el estructural, pues según gustos», razona. «También se han plantado abedules, que son alergénicos», añade.

Tomar medidas para evitarlo

En el mismo sentido se manifiesta Antón Lois, portavoz de Amigos da Terra. El ecologista asegura que «un árbol sano no hay temporal que lo tire. Si cae es por un cúmulo de factores. Hay cosas que son previsibles, por eso el Concello debería tomar medidas para evitarlas. Por ejemplo, encima de los cedros que se cayeron hay uno apuntalado con tensores de hierro. Pues a lo mejor habría que haber hecho lo mismo con el resto». Lois recuerda, además, que «hace meses que Abel Caballero anunció que se había realizado un informe del estado de los árboles urbanos y seguimos esperando que lo haga público». Mientras tanto, el regidor repitió ayer que plantará tres ejemplares por cada uno que tumbe.