Orgullo vigués sin prejuicios

Begoña Rodríguez Sotelino
B. R. Sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

La gala de entrega de los premios Vigueses Distinguidos apela al espíritu ciudadano y se conjura contra el enemigo del siglo XXI, la crisis

28 mar 2012 . Actualizado a las 07:10 h.

¿Quién dejaría en manos de un escritor el lanzamiento del penalti que puede dar el triunfo a un equipo? Nadie. ¿Quién dejaría en manos de un futbolista el discurso principal del año en la vida de una ciudad? Vigo. Saltándose prejuicios sobre la capacidad de la mayoría de los jugadores de fútbol para engarzar palabras, el capitán del Real Club Celta, Borja Oubiña, ha tenido este año otro desafío casi más arriesgado que el de acercarse a la portería contraria para meter gol. El deportista fue el encargado no solo de redactar, sino también de leer, el bando del Día da Reconquista. Y salió más que airoso. El escenario, la ceremonia de entrega de los premios Vigueses Distinguidos, que se desarrolló en el Centro Cultural Novacaixagalicia, donde se celebra tradicionalmente excepto hace tres años. En el 2009, la programación en el teatro de un espectáculo de Les Luthiers movió el evento a la Zona Franca. Este año casi vuelven a coincidir, pero no había caso, porque los humoristas cambiaron el centro cultural por el nuevo auditorio.

El galardón que otorga la corporación municipal como preámbulo al Día de la Reconquista, sirve cada año como baño de autoestima en el que nos recordamos unos a otros nuestras grandezas, miserias y desafíos de futuro. El discurso del jugador fue el que cerró el acto y Oubiña, que puso toda la carne en el asador para acabar en la zona champions de los futbolistas con cabeza, ganó el partido con una arenga en la que no faltaron alusiones al Celta, al carácter indomable del vigués o al espíritu deportivo: «É a forza do equipo, a forza de toda a cidade, a que fai posible alcanzar as metas». Pero también hubo lugar en su alocución para la crisis, «a nosa causa é reconquistar o emprego e asegurar a cohesión social», e incluso para la rebeldía: «non debemos esquecer que non existe empresa competitiva sen traballadores cualificados. De nada servirá o traballo dun se o estado do benestar non suma enteiros». Pero ese fue el final del encuentro. La gala, presentada por la actriz Uxía Blanco, empezó con música a cargo del cuarteto de cuerda de la Orquesta Clásica de Vigo. Mientras la presentadora iba leyendo la glosa de cada uno de los premiados, el alcalde de Vigo hacía entrega de sus diplomas y una réplica de la escultura de Silverio Rivas frente al Concello a los galardonados, que tuvieron su tiempo para los agradecimientos. Acto seguido, el cronista oficial, Bernardo Vázquez Gil, reseñó los méritos de la institución que recibió la Medalla de Oro de la ciudad, el Museo Quiñones de León, reconocimiento que se encargó de recoger su director, José Ballesta.

El regidor, Abel Caballero, fue el encargado de cerrar el acto con un poético discurso inspirado en las cantigas de Martín Códax, metáforas sobre «baleas de ferro que xa non saen dos asteleiros», un mantra para repetir hasta que sea verdad, «sairemos da crise, fabricaremos novos buques, manteremos a nosa pesca e máis automóviles percorrerán as rutas deste novo mundo» y una frase para recordar: «É tempo dunha nova reconquista que aúne os esforzos de todos, a reconquista da saída da crise».