Testigo de la época dorada del séptimo arte en la ciudad

La Voz

VIGO

Las llamas han convertido en cenizas uno de los grandes cines de la segunda mitad del siglo XX en Vigo. Las instalaciones se inauguraron en el año 1961 con la proyección de la película de Walt Disney 101 Dálmatas. «El nuevo cine Vigo es un local gratísimo y confortable a tono con el nivel técnico de civilización de la época que nos ha cabido en suerte vivir», comentaban las crónicas de la época de la apertura en el diario El Pueblo Gallego.

La majestuosa sala fue obra del arquitecto vigués Francisco Castro y sus 3.000 metros cuadrados de superficie cabía un patio de butacas y anfiteatro para una capacidad para 1.300 personas. El cine dinamizó además la vida social de la ciudad acogiendo asambleas de trabajadores y festivales.

Junto al cine Vigo, otras salas forman parte de la historia cuando cerraron sus puertas al público cuando dejaron de ser rentables. La criba de los cines vigueses se inició en los noventa con la caída del Tamberlick y el Odeón. En 1999 echó el cierre el Ronsel, en la calle Ecuador. El Fraga, una de las salas más emblemáticas de la ciudad, echó el cierre en 2001.

Un año después dejaron de proyectar el Plata y el Vigo, terminando así una época dorada del cine en Vigo, sustituida por las minisalas de los centros comerciales que se abrieron paso en la ciudad. En total Vigo perdió seis grandes cines y cinco pequeños en las dos últimas décadas.