Samil no va más

s. antón VIGO / LA VOZ

VIGO

El Supremo frustra casi dos décadas de gestiones de Cirsa para trasladar el Casino La Toja al hotel vigués, cuya concesión vencerá en el año 2016

09 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La decisión del Supremo de rechazar el traslado del Casino La Toja a Vigo, como ya hiciera antes el Tribunal Superior, da carpetazo a las aspiraciones de Cirsa. Desde que en 1995 se hizo con las acciones del establecimiento, esta empresa inició su particular cruzada por el cambio de ubicación. Con todo, las noticias sobre un posible traslado se remontan ya a los 80, coincidiendo con los primeros números rojos del negocio.

Cirsa mostró enseguida sus preferencias por el hotel Samil y cursó la petición formal de traslado ante la Consellería de Xustiza. Argumentaba la firma catalana que en otras ciudades se habían realizado operaciones similares, que la nueva ubicación incrementaría los beneficios y que fomentaría la creación de empleo. Estaban dispuestos a invertir más de mil millones de pesetas de las de 1999, que es lo que costaría la reforma del hotel Samil, incluida la cubierta exterior de vidrio. La contrapartida que pedían para garantizarse la recuperación de semejante inversión era ampliar en 34 años la concesión de la explotación, que cada vez está más cerca porque acabará en el 2016.

La respuesta de Manuel Fraga no se hizo esperar: «La Xunta no consentirá que el Casino de A Toxa sea trasladado a Vigo». Dijo también el entonces presidente que no estaba no el ánimo del Ejecutivo modificar la Lei do Xogo, requisito imprescindible para lograr el cambio de ubicación.

Pero Cirsa no se dio por vencida y volvió a insistir. A finales del año 2000 inició una nueva ofensiva en la que mantenía su apuesta por el hotel Samil, al tiempo que incrementaba su proyecto de inversión hasta los 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros). Consideraban «impensable» mantener el casino en la isla de A Toxa.

Una vez tras otra las aspiraciones de Cirsa fueron chocando, bien contra los intereses de los alcaldes de O Grove y localidades vecinas, bien contra los de los trabajadores, pero siempre contra los de la normativa legal. Con todo, nunca se dieron por vencidos y recurrieron una y otra vez hasta llegar al Supremo. Ni siquiera la renuncia del hotel Samil a la operación les desanimó. De hecho, en los dos últimos años han visitado distintos hoteles de la ciudad -Bahía, Los Escudos, Carrís...- en busca de la mejor alternativa posible al inmueble playero. En todos les recibieron con los brazos abiertos -«sería un revulsivo económico para cualquiera», afirma un hotelero-, pero el Supremo acaba de frenar en seco cualquier negociación.