Elijo multa, señoría

e.v.pita VIGO / LA VOZ

VIGO

La mayoría de los conductores condenados prefieren una sanción a hacer un plan de trabajos comunitarios en el Centro de Inserción Social de Vigo

06 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El Centro de Inserción Social (CIS) de Vigo tiene pendientes 2.055 ejecuciones de sentencia de trabajos en beneficio de la comunidad. A pesar de ello y a diferencia de otros años, la lista corre antes de que prescriban las condenas. Las razones son que los funcionarios dan preferencia a los casos más antiguos, los Concellos y oenegés han habilitado nuevas plazas para cubrir la demanda y porque muchos condenados, la mayoría por delitos de tráfico, eligen pagar una multa antes que hacer días de trabajos comunitarios. Todo ello contribuye a que el CIS ya no esté tan saturado.

Además de los conductores, también acuden a hacer planes de trabajos sociales los condenados por impago de pensiones y otros delitos penales. Solo quienes son insolventes, piden sustituir la multa por trabajo.

Quienes aceptan las tareas, se entrevistan con un funcionario para diseñar un plan de cumplimiento que, si el penado lo justifica, puede modificarse. Sin embargo, en Vigo ya se han celebrado varios juicios a condenados a trabajos comunitarios que dieron mil excusas sin aparecer por el CIS. Una acusada alegó que no hizo las jornadas porque salió al extranjero a hacer una beca Erasmus. Otro dijo que un día tuvo que cuidar a la madre y el resto de la semana no acudió porque pensó que una sola falta anulaba todo el plan. Para la Fiscalía son meras excusas que no justifican el incumplimiento.

Según los sindicatos, haría falta el doble de funcionarios para tramitar estas entrevistas y otras. Ahora mismo, cada uno habla con 15 penados al día por temas de cumplimiento.

A ello se suma que solo hay dos vigilantes de seguridad en el centro, donde duermen 150 internos de tercer grado, reclusos que hacen vida normal por el día. Por la noches no suele haber conflictos porque a todos los internos les interesa la tranquilidad, ahora que están a las puertas de la libertad. Hace unos años, algunos presos saltaron el muro por la noche para irse de marcha con sus amigos aunque al día siguiente fueron descubiertos en el recuento. Los únicos conflictos reseñables, según un sindicalista, se remontan a un antiguo programa que permitió vivir en régimen de semilibertad a presos de segundo grado, algunos de los cuales resultaron ser conflictivos.

Las asociaciones Cedro e Imán sostienen que el centro debería tener celdas individuales para que los reclusos disfruten de mayor intimidad pero los sindicatos replican que el CIS fue diseñado con dormitorios dobles, pues con una habitación por persona habría la mitad de las plazas que ahora. Desde un sindicato, dan por hecho que la ampliación del centro quedará pospuesta por la crisis.

Una estudiante fue juzgada porque se fue de Erasmus y no cumplió el trabajo