El Celta desafía los idus de marzo

xulio vázquez VIGO / LA VOZ

VIGO

Una victoria fruto de un contragolpe final cuando ya se defendía el empate

04 mar 2012 . Actualizado a las 19:05 h.

El Celta mató al Valladolid con la misma arma: el contraataque. Pero la cara del triunfo le sonrió en el pitido final cuando Paco Herrera ya había dado entrada a gente de más atrás por dos delanteros. El resultado estaba en el fiel de la balanza. Los célticos defendían el empate y les sonrió la diosa fortuna en el momento en que los albivioletas ya tenían toda la artillería sobre el área rival. Es como si la suerte estuviese del lado del campeón. Todo un desafío a los idus de marzo, porque ha sumado más puntos en esta primera jornada que durante todo el mes en la pasada campaña. Además, logró romper con una nefasta estadística de varias décadas sin ganar en Pucela en la Segunda División.

dominio

El amo del balón

El Celta salió en plan mandón. Durante los primeros doce minutos fue el amo y señor del balón. Tuvo un control absoluto sobre el juego, desplegando un fútbol fluido por todas las parcelas del campo. Llegó a dar más de una docena de pases ante un Valladolid que parecía un inquieto espectador, aunque corriendo de un lado hacia otro sin llegar a conectar con la pelota.

Una pena que Iago Aspas desaprovechase un buena ocasión para que fructificase ese claro dominio.

pistolero

La eficacia de Javi Guerra

El delantero Javi Guerra solo necesitó una oportunidad para conseguir el mayor rendimiento al mínimo fútbol expuesto hasta ese momento sobre el terreno de juego. Pero no es casualidad, porque ya le hizo daño al Celta en la temporada pasada. Los vallisoletanos estaban agazapados y en una contra obtuvieron el premio del gol.

Despistes

Sorpresa por la espalda

Los centrales del Celta se vieron sorprendidos en dos desmarques de ruptura que casi le cuestan el partido, porque en el primero fue el gol y en el segundo casi les vuelve a suceder lo mismo. Coincidieron con los mejores momentos de Nauzet Alemán en sus desmarques milimétricos o bien dando el último pase a Javi Guerrero o algún otro compañero.

reacción

Empate antes del descanso

El Celta volvió a coger el mando en el juego, tras unos momentos de dudas en la defensa. Fue una acción de gran compenetración y también con la anuencia del guardameta visitante, porque Jaime estuvo muy blando en el disparo de Iago Aspas que establecía las tablas. Sin embargo, era el resultado más justo a tener de lo visto en el campo.

empuje

Salida con fuerza del Valladolid

El equipo vallisoletano se dio cuenta en el descanso de que estaba jugando en su casa, porque inició la segunda parte adelantando su línea de presión, lo que le sirvió para robar el balón más arriba y echar hacia atrás al rival. Pero en esos momentos no atinó en el disparo, aunque tampoco llegó arriba con demasiada claridad.

Inconsistecia

Bajón céltico

A los rojillos del Celta les duraba muy poco el balón. En su medular no tenían mucha consistencia, como si se empezase a notar la baja de Borja Oubiña, aunque también se echaba en falta la aportación defensiva de sus mediapuntas, sobre todo de Quique de Lucas, quien acabó siendo sustituido por Toni.

cansancio

Momentos de incertidumbre El partido entró en una fase de incertidumbre, como si los dos equipos tuviesen miedo a perder lo que tanto trabajo les había costado conquistar. Jugadas de ataque muy cortas, con dominio alternativo y siempre prevaleciendo las defensas a los atacantes.

riesgos

A todo o nada

El Valladolid metió más gente de ataque y el Celta hizo todo lo contrario. Pero la fortuna le sonrió a los más precavidos, merced a un contraataque ya en el último suspiro del partido.

análisis pagarle con la misma moneda