La Mancomunidad entra en coma

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

La marcha de Baiona y Nigrán y las peleas PP-PSOE, los detonantes

29 feb 2012 . Actualizado a las 11:38 h.

Desde el pasado 4 de noviembre, hace ya cuatro meses, nada se sabe de la Mancomunidad de Municipios de Vigo. Bueno, en realidad se sabe que la crisis que atenaza a este organismo se agravó en las semanas siguientes. Primero Baiona y después Nigrán tomaron acuerdos plenarios oficiales por el que decidían abandonar lo que se considera germen del Área Metropolitana de Vigo, un gobierno supramunicipal que la comarca lleva años demandando.

Precisamente la ley del Área Metropolitana ha sido el detonante de la crisis que tiene a la mancomunidad contra las cuerdas. No hubo graves problemas para definir competencias, financiación y las cuestiones verdaderamente fundamentales, pero a la hora de decidir quien ocuparía la presidencia el choque fue frontal.

Del lado socialista se considera que forzosamente tiene que recaer en el presidente del Concello vigués, el eje de todo el entramado y que agrupa a la inmensa mayoría de la población. El PP, sin embargo, piensa otra cosa tras lograr una clara mayoría en los concellos implicados. Por ello reclaman que pueda presidirla cualquier concejal, posiblemente pensando en aupar al cargo al portavoz municipal de Vigo, José Manuel Figueroa.

A partir de aquí todo han sido enfrentamientos sin precedentes a la hora de constituir los órganos de gobierno de la Mancomunidad tras las elecciones. A la primera convocatoria no asistieron los concejales del PP, supuestamente molestos por no haber sido consultados sobre la fecha por parte de Abel Caballero.

Semanas después, a finales de septiembre, el alcalde vigués lo intentó de nuevo y se montó un escándalo monumental a cuenta del nombramiento de la gerente. La oposición popular, ahora con mayoría, mantuvo a la profesional que ya ejerció el cargo en el mandato anterior y ofreció al PP que designara otros directivos, oferta que no fue aceptada.

Desde entonces la mancomunidad se mantiene prácticamente con respiración asistida, sin actividad pública alguna y contemplando como dos de sus miembros han optado por marcharse. Es cierto que el próximo pleno no toca hasta finales de marzo, pero el vendaval político que sacude a la Mancomunidad no parece remitir ni es previsible que lo haga en las próximas semanas.

Y es que no existen precedentes de abandonos en un organismo que nunca ha tenido una especial actividad ni eficacia, pero que al menos servía para que los alcaldes de la comarca mantuvieran un contacto periódico y estrecharan relaciones. Hoy este foro se ha perdido de facto aunque Nigrán y Baiona seguirán formando parte teórica de la Mancomunidad hasta finales de año. La normativa legal obliga a que este tipo de decisiones tengan doce meses de carencia, pensando sobre todo en las obligaciones económicas, pero eso no cambia nada.

Acuerdo de saneamiento con Mos

El año pasado Baiona atravesó una grave situación al quedarse sin reservas la presa de Baíña, que abastece al municipio. Pidió ayuda a Vigo y logró un caudal de emergencia, pero el proceso no fue nada fluido y generó tensiones entre sus respectivos alcaldes. Ayer, sin embargo, Nidia Arévalo, alcaldesa de Mos, suscribió un convenio para que Aqualia se encargue de dar saneamiento de aguas residuales y abastecimiento de agua potable al barrio de Herville y al polígono industrial de O Rebullón, ambos limítrofes con Vigo. La concesionaria Aqualia se encargará de los trabajos y Mos pagará los gastos girándoselos a los afectados. La negociación se ha llevado a cabo sin tropiezos ni polémica y concluyó ayer con una reunión entre Nidia Arévalo y Abel Caballero.