El Celta Bosco da un paso de gigante hacia la permanencia tras vencer ayer por un apretado 73-68 al Obenasa Navarra en la jornada de la Liga Femenina de baloncesto.
Fue un partido muy disputado en el que los dos equipos compaginaron aciertos y errores, sobre todo en ataque, con muchas precipitaciones y pérdidas de balón a medida que se acercaba el tramo final del encuentro. Pero el equipo vigués supo sobreponerse mejor a la presión, a pesar de su juventud, para terminar decidiendo en los últimos minutos, con un par de triples en momentos de máxima tensión. Sin embargo, no fue el tiro exterior el que terminó dándole la victoria a las locales, sino más bien la fortaleza defensiva y el acertar a deshacer varios empates en el marcador, para cobrar una mínima renta, pero suficiente para llegar arriba cuando sonó la bocina.
A tenor del primer cuarto, parecía que el partido iba a ser pan comido para el Celta Bosco. Salió muy fuerte, con una defensa individual muy presionante y seleccionando bien el tiro para acertar bajo la canasta contraria. Así fue como consiguió separarse en el marcador hasta 11 puntos, que fue la máxima ventaja de todo el partido. Estaban anotando bien Dantas y Adams, mientras que Dapo mantenía el tipo para las visitantes.
Pero las navarras no habían venido al pabellón de Navia como meras comparsas de un carnaval, sino que el segundo cuarto les pagaron con la misma moneda. Mejoraron en defensa y cada robo de balón lo convertían en un rápido contraataque y en canastas certeras. Bien conducidas por su base Begoña García, quien se fue entonando a medida que transcurrían los minutos, para anotar una y otra vez, incluso dejó tres triples marca de la casa. Terminó siendo la máxima anotadora con 21 puntos.
Entraron en el tercer cuarto con empate a 32 tantos y se fueron sucediendo durante los diez minutos. A un acierto anotador de las viguesas respondían las navarras con otra canasta y cualquier mínima ventaja local acababa siendo neutralizada con un triple de Begoña, rompiendo la defensa en zona, a la que había cambiado el técnico Carlos Colinas. También el entrenador de las navarras César Rupérez, quien no dudó en pedir tiempo muerto cuando se torcía el resultado. Intercambio de canastas e igualada.
En los últimos diez minutos, el Celta Bosco cobró dos o tres puntos de ventaja. Pero la tensión en las gradas fue en aumento. Respondió el público con gritos de ánimo y con chillidos al equipo contrario. Llegó el triple salvador de Sara Gómez y un par de aciertos más para mantener un mínimo colchón en los segundos finales.