Dueños del balón con once

JUAN VILLAR VIGO / LA VOZ

VIGO

Herrera apostó por los cuatro mediocentros y dominó antes de la expulsión

21 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Celta venció a los puntos al Espanyol mientras jugaron en igualdad numérica, tanto en el partido de Balaídos como la primera media hora de ayer en Cornellá.

Paco Herrera se sacó de la chistera una apuesta nueva al poner juntos en el equipo inicial a los cuatro mediocentros. Bustos y Oubiña cerraron el centro, y en sus costados, con más libertad para subir metros, Natxo Insa cayendo hacia la derecha y Álex López hacia la izquierda. Arriba quedaba la pareja que tan bien funcionó la pasada temporada: De Lucas y David Rodríguez.

La idea era maniatar el centro del campo del Espanyol y buscar la sorpresa a la contra. Los celestes lo consiguieron durante esa media hora en la que le quitaron el balón a los periquitos y encontraron espacios jugando con velocidad hacia las posiciones avanzadas.

El penalti no señalado sobre David Rodríguez, otra ocasión en un cabezazo del delantero toledano y un par de disparos más de Bellvís y De Lucas hicieron a los celestes merecedores de ponerse por delante.

Pero la expulsión de Quique de Lucas le hizo mucho daño al equipo vigués, que quedó muy tocado. Más allá de la justicia o injusticia de la tarjeta roja, los célticos podían haber tenido una mejor respuesta aun estando con uno menos.

Bajón psicológico

El Celta se vino abajo psicológicamente con el gol casi inmediato tras la expulsión de Weiss, que vino precedido de un balón perdido por Bustos en una zona peligrosa.

Los vigueses no aparecieron en el resto de la primera mitad y la segunda comenzó con el segundo tanto, que es de los que no tiene nada que ver la inferioridad numérica al llegar en un saque de esquina.

Se echaba de menos alguna solución desde el banquillo, porque con cuatro mediocentros y David solo arriba poca reacción se podía esperar. Y cuando llegó el cambio, extraño de Lago por Bustos, el Espanyol marcó un minuto después el tercero en la jugada desafortunada de Hugo Mallo, con lo que el partido quedó ya visto para sentencia.

El Celta estuvo muy vivo en la eliminatoria 120 minutos, exactamente hasta que llegó la expulsión de Quique de Lucas, pero a partir de ahí desapareció por completo.