14 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
El derecho a la protesta es, casi, como el derecho a respirar. No podemos vivir sin él. Es cierto que se debe ejercer sin molestar a los demás. Pero no parece muy atinado que un Gobierno que se va multe a un grupo de parados que se manifestaban ante un mitin. Rubalcaba era candidato y, como tal, entendió que era cuestión de sensibilidad recibir a los trabajadores del sector productivo más castigado de Vigo. En cuanto a las multas, el Gobierno debería recoger esa sensibilidad. ¿Quién no se manifestaría si su futuro -y su pan- estuviera en juego?