«No me explico lo que pasó»

E.V.PITa VIGO / LA VOZ

VIGO

El homicida confeso de Coruxo entró en la casa a avisar a su exmujer de que tenía luces encendidas y que no se dio cuenta de que la acuchillaba

02 dic 2011 . Actualizado a las 11:28 h.

El homicida confeso de su exmujer en Coruxo, Francisco Rafael Álvarez, insistió ayer en que actuó en defensa propia, en un forcejeo involuntario y que «no tiene explicación» sobre lo que pasó ni recuerda el crimen. Así lo relató en una declaración complementaria que hizo ayer en el juzgado de Violencia sobre la Mujer. Su versión exculpatoria se contradice, al parecer, con los resultados de la autopsia, que revelan que la mujer murió de tres puñaladas en el cuello, una tan letal que le seccionó los pulmones. La víctima tenía señales de haber luchado y de que el agresor le tapó la boca para que no gritase. El implicado no tiene heridas salvo marcas de las uñas en su cara.

En su declaración ampliatoria, Francisco insistió en que tiene confusión sobre lo que pasó, que es algo que no puede explicar ni que era el lugar para que ella se mereciera esto. No tiene explicaciones para la muerte, no sabe cómo ocurrió ni nunca quiso que pasase. Todo apunta a que aún no tiene consciencia de lo que, presumiblemente, ha hecho. La Fiscalía está pendiente de que los forenses le envíen los resultados de la exploración psicológica del detenido para esclarecer si es imputable y comprende el delito que le atribuyen y por el que será juzgado.

El acusado relató ayer que el 11 de octubre, cerca de las 10.00 horas, entró en la casa para advertir a su exmujer de que se había dejado las luces encendidas y que no había cerrado bien la puerta del garaje o un galpón. Cristina acababa de volver de dejar a sus dos hijos de 8 años en el colegio. Todo apunta a que, cuando ella cerró la puerta en la casa, fue atacada. Todo ocurrió en un rincón del pasillo que lleva a la cocina, en la planta baja.

El implicado, según su versión, asegura que ella se volvió «loca» y agarró un cuchillo de la cocina. Cuando se calmó y bajó la mano, él se lo intentó quitar y forcejearon. No recuerda más, salvo que se dio cuenta de que «algo» había pasado porque la mujer no gritaba ni se movía ni respiraba. Él negó, en su declaración de ayer, cualquier ánimo de matarla. Dice que ni se dio cuenta de que la acuchillaba. La autopsia revela que, probablemente en ese intervalo, el agresor la tapó la boca con la mano para que no gritase. Él alega que ella lo quería morder. Todo apunta a que la pinchó en el cuello dos veces para intimidarla y someterla. Ella tenía cortes profundas en la espalda y la nuca, y señales de defensa en las manos.

La autopsia establece que la muerte se produjo en torno a las 10.00 y las 11.00 horas. Una vecina dijo el día del crimen que, sobre las 9.45 horas, oyó tras el seto, una voz femenina que se quejaba de dolor: «¡Por favor, por favor!» y luego cesó.

En la declaración de ayer, Francisco relató que, para simular un robo, se llevó un ordenador portátil que había en la casa, el teléfono móvil de ella y el dinero que guardaban sus hijos en las huchas. Quería esconder y quemar los efectos, aunque finalmente los enterró en un bosque a la salida de la autovía, cerca del club Witiza y de Mos. Se arañó con los arbustos. Pasadas cinco horas del crimen, él reconoce que se arrepintió y se entregó en la comisaría de Vigo.

Álvarez compareció ayer ante la juez a las 14.45 horas y declaró durante hora y media por el apuñalamiento de Cristina González Sacau, madre de sus dos mellizos en común . Tenían una sentencia en firme de separación, que fue amistosa. Vivían separados, él pagaba la hipoteca de la casa que construyeron hace 8 años y tenía derecho a ir por la mañana a su taller de carpintería en un galpón de la finca.

Llegó escoltado, con la cabeza cubierta por un chaquetón, y una allegada le animó: «Fran, tranquilo, estamos aquí contigo, cariño». A la salida, lo conminó a «estudiar» [en la cárcel]. La familia de la víctima se ha personado en el proceso como acusación particular.

Dice que entró en la casa para avisar a su exmujer de que tenía las luces encendidas