Un marinero cangués se acogió al convenio para dejar la pesca, pero la Xunta no le paga y, sin ingresos, tiene que asumir su propio seguro
16 nov 2011 . Actualizado a las 12:12 h.Carlos Lagoa Bernárdez decidió dejar la pesca. Aunque solo tiene 55 años, estaba cansado de salir cada día a faenar en un mar esquilmado tras treinta de trabajo. Se acogió al plan de jubilación anticipada que tramita la Consellería de Mar. Su solicitud, presentada en febrero, fue aceptada en junio. El día 30 de ese mes cerró su empresa, puso a la venta el barco, el Tranquilo dos, y dejó de pescar.
El problema es que la Xunta no le paga. Lleva cuatro meses sin cobrar y está obligado a ingresar 345,56 euros al mes en el Instituto Social de la Marina, el organismo que formaliza el convenio, para su seguro.
Lagoa llamó a la Dirección Xeral de Competitividade para saber qué pasa. Según afirma, nadie le dice nada concreto. Incluso le dan largas, aventurando que a ver si puede empezar a cobrar en enero.
Anteayer, decidió llamar de nuevo, primero a Mar y después al departamento de hacienda para saber cuando iba a librar los pagos. Tampoco logró respuestas, salvo, asegura, la invitación de un funcionario a que renuncie el convenio y vuelva al mar.
El 14 de junio recibió la resolución de la consellería aprobando su petición. La ayuda, una prima «pola saída do sector pesqueiro» que financia el Fondo Europeo de Pesca, asciende a 64.858 euros repartidos en cinco años, que cobrará a razón de 1.041 cada mes (cantidad de la que tiene que descontar el seguro).
La citada resolución indica que el pago se realizará una vez firmado el convenio con el ISM. Carlos Lagoa envió el documento, dio por rematados los trámites y esperó a cobrar. «Que digan algo. Que me digan que non teñen cartos, pero que deixen de marear a perdiz», dice el marinero.
«O que é inadmisible é que un se acolla á prexubilación, que cumpla a súa parte, e que non lle paguen. Eu teño que comer, teño un crédito que pagar. En fin, a miña situación seina eu, pero non estamos falando dunha subvención, senón de que teño que cobrar para comer», afirma Lagoa.
«Non vexo unha solución para este ano. Si me dicen que non hai cartos, teño que esperar. Protesto, pero espero. Pero o que non se pode é estar a enganar á xente. Xa non é tanto o tema como as formas», dice, muy molesto, este marinero cangués.
Y una percebeira también
Presintiendo que el cobro va para largo, ayer fue a las oficinas del ISM para ver si existía alguna posibilidad de paralizar temporalmente el pago del seguro. Le dijeron que no. En situación similar está otra mujer canguesa, una percebeira que también se acogió a este convenio de jubilación anticipada en la pesca y que todavía no cobró ni siquera su primera paga.