l Dépor se le avecinan cinco compromisos para recuperar definitivamente el crédito o para poner en duda el proyecto, para saber si al final de la primera vuelta estará colocado donde se le suponía o para que corra el peligro de verse devorado por las urgencias. Hasta ahora ha estado lejos del rendimiento que se le supone al mayor presupuesto de la categoría, y no solo por los resultados; quizá lo más preocupante haya sido su escasa solvencia para gobernar los partidos, para mostrar la autoridad de un grande, para, en definitiva, no ser uno más en el discreto pelotón de la Segunda División.
Quizá buena parte de las victorias hayan llegado, como recordó José Luis Oltra, tras remontar en la segunda parte al Girona, por los méritos de futbolistas que, en su mayoría, cuentan con una dilatada experiencia en Primera División, pero, por más que se empeñe el técnico, poco se le debe a una propuesta que la grada de Riazor sigue esperando desde que se anunció su contratación.
El juego despeja aún menos dudas que los resultados. Como coartada puede servir hasta ahora la adaptación a una categoría que exige más esfuerzo que delicadeza, el desconocimiento de ratoneras como las de Alcoy o Alcorcón o el infortunio de las lesiones. A partir de ahora, apenas queda tiempo para las excusas. Murcia, Celta, Elche, Almería y Valladolid serán los jueces de la primera vuelta. El mes de noviembre debe servir para evaluar las posibilidades del actual Deportivo, de un equipo que apenas ha concedido espacio a la dosificación y sin apenas tiempo para incorporar con naturalidad a jugadores que deberían ser importantes, como Borja Fernández, Pablo Álvarez, Bruno Gama o Xisco.