Motores que funcionan sin engranaje

El prototipo desarrollado por un equipo de la Universidad de Vigo permitiría construir patinetes eléctricos por un tercio del precio al que se están vendiendo los Segway


VIGO / LA VOZ

En el 2002, cuando el vehiculo eléctrico todavía era una idea peregrina, los chinos pusieron en el mercado a bajo precio motores de imanes permanentes. Un profesor de la Universidad de Vigo pensó que esta tecnología abría una línea de investigación interesante y se puso manos a la obra con un estudiante que estaba realizando su proyecto fin de carrera. La idea era diseñar un patín eléctrico, como los Segway que ya utilizan turistas y policías en muchas ciudades, aprovechando las ventajas de esta técnica. Han tenido que pasar nueve años para que los investigadores del departamento de Ingeniería Eléctrica se hayan podido subir al famoso patinete y demostrar que su fabricación ahorraría costes de producción pero también de mantenimiento. Ahora queda una segunda parte, conseguir su estandarización.

Con el profesor Xosé Manuel López Fernández empezó a trabajar en esta aventura Diego Comesaña, un alumno que se encargó de hacer el cálculo y el diseño de los motores. Después otro estudiante, Casimiro Álvarez, hizo el estudio del comportamiento dinámico del dispositivo, también durante su proyecto fin de carrera. Finalmente, de la mano de Pablo Pais se completó y mejoró el diseño electrónico y se materializó el proyecto. El resultado, un vehículo de transporte unipersonal de tracción directo y sin engranajes.

Menos pesado, más compacto, más barato y con menos mantenimiento. Son las principales ventajas de este sistema que además garantiza que la velocidad del motor es la de la rueda. El modelo diseñado por el equipo vigués tiene 20 kilómetros de autonomía y mejora las prestaciones de los motores de corriente continua, alimentados a partir de baterías convencionales a base de plomo-ácido o de níquel-cadmio.

¿Y ahora qué?

Aunque ellos han hecho la prueba con un patinete eléctrico, al estilo de los Segway, este tipo de motores se podrían aplicar a otros sectores que ya están experimentando con el motor eléctrico. En Japón ya se están haciendo pruebas con automóviles y su aplicación en otros medios también podría resultar interesante. «Existe una línea de negocio clara», asegura el profesor vigués, que cree que en una primera fase se debería implicar los organismos públicos. «Hay administraciones que se están gastando 6.000 euros en vehículos Segway americanos cuando aquí tenemos el conocimiento para poder hacerlos más baratas», añade Xosé Manuel López Fernández. Y se trata de un ahorro importante. Por unos 2.000 euros, aproximadamente, se podrían fabricar patinetes eléctricos siguiendo el prototipo desarrollado por este equipo vigués. No hace falta echar muchas cuentas, resultaría un tercio más barato.

El precio de los Segway habitualmente está por encima de los 6.000 euros

Producir un dispositivo como el prototipo vigués costaría alrededor de 2.000 euros

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