Una burla a la mayoría de los ciudadanos

VIGO

El pleno municipal es el máximo órgano de representación de los vigueses. Se supone que es donde los 27 concejales de la corporación expresan la voluntad del pueblo. De ahí que revista especial gravedad que el alcalde desprecie sus resoluciones. ¿Alguien se imagina al presidente del Gobierno pasándose por el forro las votaciones del Congreso de los Diputados? El pasado mes de septiembre, 16 ediles del PP y del BNG decidieron democráticamente que el término Alcaldía debía dar paso en la cartelería oficial al de Concello, que es el que verdaderamente representa a todos. Quizás suene duro, pero es un dato objetivo: cada vez que Abel Caballero cuelga uno de los letreritos en los que se ufana de ser el sumo hacedor de todo con el dinero de todos, está mofándose de la mayoría de los vigueses. Y la suya es una burla consciente y deliberada. El dirigente socialista sabe muy bien que encabeza un gobierno en minoría, por más que se empeñe en ocultarlo. Aceptarlo y manejarse con más respeto parece superior a sus fuerzas. A lo mejor es que el Bloque no ha interpretado bien a sus bases y resulta que lo que estas pedían, en realidad, era la entrega de un cheque en blanco al alcalde. Puestos a interpretar, ¿por qué no decir directamente que los más de 16.000 votantes de Santiago Domínguez querían ver a Abel Caballero levitando con el bastón de mando, sumando tres acólitos sin personalidad a la causa?