Bajo el amparo de Santo Domingo

Alexandre Centeno Liste
alexandre centeno A CORUÑA / LA VOZ

VIGO

Santo Domingo ampara al Alcorcón. El campo del conjunto amarillo, que lleva el nombre del patrón de la localidad madrileña, es la mejor arma de la escuadra que prepara José Antonio Anquela. Aunque en esta temporada solo ha conseguido uno de los seis puntos que ha disputado como local, el Alcorcón firmó la pasada campaña unos registros excelentes como anfitrión. Solo perdió 4 de los 21 encuentros disputados en Santo Domingo. Así, de los 58 puntos logrados en toda la temporada, que le permitieron acabar la Liga en octava posición, 45 los sumó con el apoyo de su afición.

Aunque aparente ser un terreno de juego pequeño, sus dimensiones son similares a las de Riazor (105 x 68 metros) y el estado del césped suele ser bueno. ¿Dónde está entonces el secreto de un campo en el que en su día fue goleado el Real Madrid y en el que solo cuatro equipos de Segunda lograron el triunfo el año pasado? Algunos profesionales que sufrieron en ese estadio dan las claves.

la afición

Está muy cerca del campo

Con cabida para cinco mil espectadores (el club tiene 3.500 socios), el ambiente que se vive cada semana en Santo Domingo es clave, a juicio de los rivales.

«Parece que si te descuidas pueden echar el brazo y agarrarte», bromea Dani Abalo, extremo del Celta que el año pasado tuvo que recorrer durante dos partidos la banda de Santo Domingo. El arousano cree que uno de los puntos fuertes del Alcorcón es la complicidad que existe entre la hinchada y los jugadores. Su compañero Mario Bermejo, que el año pasado salió derrotado con el Xerez, incide en este aspecto: «En otros campos, si el equipo no carbura, se pueden oír algunos pitidos. Allí, no, ya que la afición está muy identificada con el equipo».

el terreno

Desmotivador para los adversarios

Aunque oficialmente la medida del campo es igual al de Riazor, Paco Jémez, actual técnico del Córdoba, el año pasado en el Las Palmas, asegura que no: «Pueden decir lo que quieran, pero es más pequeño y, además, cuando nosotros jugamos estaba en un pésimo estado. Resulta desmotivador jugar allí. Ellos se aprovechan mucho del conocimiento que tienen del campo y la transición defensa-ataque es muy rápida. Pierden muy pocos balones porque van directos en busca de los de arriba».

árbitros

El ambiente puede influir

Charles, exjugador del Pontevedra y actualmente en las filas del Córdoba, cree que esa presión ambiental influye mucho en los árbitros. «En la promoción de ascenso a Segunda que jugamos hace dos temporadas fue un escándalo. Es que hay que entender que, realmente, tiene que ser complicado pitar ahí, con la gente tan encima». Abalo también recuerda cómo al Celta, en la Copa, lo perjudicó. «Hubo muchas cosas que dejó pasar y a nosotros nos expulsó a dos jugadores».

En la pasada campaña, el Alcorcón marcó cinco goles de penalti como local y vio cómo en siete ocasiones los equipos rivales acababan el partido con un jugador menos por expulsión.

su juego

Mucha presión en todo el terreno de juego

Los rivales del Alcorcón destacan la asfixiante presión que ejerce el conjunto madrileño en todo el campo sobre sus adversarios. «No es que aprieten arriba, sino que lo hacen en cualquier espacio que hay. Luchan desde el primer minuto y no te dejan un respiro. Por eso creo que, en este caso, puede ser un partido complicado para Valerón. Aunque, bueno, viendo la calidad que él tiene, siempre puede zafarse de las pegajosas marcas que hacen», explica Abalo.

Ian Mackay, exportero del Deportivo que cayó en Santo Domingo con la Ponferradina, destaca también cómo el conjunto amarillo echa mano de las segundas jugadas. «Dado su ímpetu, siempre están atentos a cualquier rechace, cualquier balón suelto y de ahí que en las segundas jugadas consigan sacar buen partido».

el referente

Quini fue uno de los máximos goleadores de la categoría

El Alcorcón, pese a tener uno de los presupuestos más humildes de la categoría de plata del fútbol nacional, cuenta con un gran referente en ataque que es Quini. Este delantero madrileño, de 31 años, y con una dilatada carrera en el fútbol más humilde de la zona centro anotó el año pasado 22 dianas y su fortaleza se hizo, sobre todo, evidente en Santo Domingo.

«Es un rematador nato. Va bien por arriba, domina ambas piernas, tiene un buen chut... El equipo sabe jugar mucho para él y él sabe aprovecharse del juego que le brinda el equipo», reflexiona un Mario Bermejo que, como delantero que también es, se declara enamorado del juego del ariete del conjunto que prepara desde hace años Juan Antonio Anquela.