El museo de arte contemporáneo vigués duplica en visitantes al CGAC de Santiago, aunque cuenta con un presupuesto mucho menor
14 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, que duplica en visitantes al CGAC de Santiago aunque tiene un presupuesto mucho menor: 2,2 millones euros para el 2011 frente a los 1,5 del Marco), siempre hay movimiento. Incluso cuando, como ahora, solo hay una exposición abierta, ya que casi nadie repara en la discreta intervención de Almudena Fernández Fariña en las paredes del vestíbulo. Pero los globos de Martin Creed son suficientes para insuflar el interés necesario para entrar en un museo y olvidarse de la crisis.
La planta baja de este museo que da descanso a las tarjetas de crédito en la vía comercial, está llena de globos azules. Esa es la propuesta del artista británico. Contado así, parece una tontería. Pero a la gente le gusta. Por primera vez hay unanimidad y hasta los escépticos con el arte contemporáneo (que son muchos y todos afirman que ?eso lo hago yo?) salen de otra manera del Marco. Y es que quizás de eso se trata, de algo tan simple como percibir una sensación diferente e inesperada.
En la calle del Príncipe, plagada de tiendas de moda, es uno de los pocos sitios donde pasar el tiempo gratis y además, impregnarse de culturilla. Aunque solo sea un barniz.
No solo las esferas flotantes de Martin Creed, con las que se han triplicado la cifra de espectadores desde que se abrió la exposición en mayo, son las que hinchan el pecho de orgullo al museo vigués. El centro de arte puede presumir de formar parte de la vida ciudadana sin necesidad de inflar cifras con visitas de colegios o congresos de los temas más peregrinos. Aún no han empezado las visitas escolares, pero ya se masca el ajetreo. En la biblioteca-mediateca hay gente consultando libros y en la cafetería-restaurante hay clientes en el interior y en la terraza. Una pareja ojea el surtido de la librería del vestíbulo, donde se puede encontrar una oferta especializada en libros, publicaciones de arte y piezas de artistas que la diferencian de otros establecimientos del gremio.
Rebajas en el hotel
Pero en el Marco no están de manos cruzadas. Acaban de desmontar la exposición de Rubén Grilo y trabajan intensamente en la próxima muestra, que se inaugura el 23 de septiembre. El artista que la protagoniza, Karmelo Bermejo, lleva ya varios días en Vigo. ¿Y dónde duerme? En un hotel. Sí, pero no en un hotel cualquiera, sino en el Hotel Marco, que es el proyecto expositivo de Michael Lin que ha convertido el Espacio Anexo (sala independiente en la parte trasera) en un hotel de verdad que se pudo visitar durante varios meses. Ahora es un moderno apartamento de lujo al que cualquiera puede acceder previo pago de 200 euros por noche (están barajando en reducir las tarifas un 50%). El Hotel Marco es el más pequeño del mundo. Solo tiene una habitación y los días contados (se desmontará en el otoño del 2013). La parte trasera del museo, bajo la calle Progreso, era hasta hace poco un espacio inhóspito que contrastaba con el bullicio de Príncipe. Pero eso ha cambiado desde que otro local de hostelería hizo su apuesta en la calle Londres, un callejón que antes no tenía ni nombre.
Muchas cosas cambiaron desde que al Marco abrió el 13 de noviembre del 2002 (el mismo día en que se hundió el Prestige). El presupuesto de aquel año fue de dos millones de euros y no llegó a 25.000 visitantes. Hoy tiene medio millón de euros menos y roza los cien mil espectadores.
chequeo a los museos de la ciudad 2 | marco