«No me da pena, es el progreso»

La Voz

VIGO

Rosa María Chantada recuerda la estación en Urzaiz desde hace 44 años. Ayer se despedía de una hermana que cogía el último tren a Santiago, pero también del que durante muchos años ha sido su punto de llegada y de partida. «A menudo viajábamos desde aquí y me da mucha pena no volver a coger un tren porque esta es nuestra estación de toda la vida», comentaba con nostalgia. Pero para otros también está la parte positiva. «Aunque me da mucha pena que desaparezca, también es cierto que la nueva estación nos queda más cerca de casa», decía Celia Abollo. Manuel Chantada no mostró ni un ápice de melancolía por el traslado a Guixar. «Estas obras me parecen necesarias porque tenemos que evolucionar. No me da pena, es el progreso», afirmaba con rotundidad. Los pasajeros corrían para no perder el último tren. El último de más de un siglo en la zona. El último de una estación con 24 años de historia que ayer presentaba un aspecto fantasmal, con taquillas vacías y negocios cerrados.