La Copa revoluciona Cangas

J. Santos CANGAS / LA VOZ

VIGO

Miles de vecinos y turistas se fotografiaron con el trofeo tras aguantar largas colas durante todo el día ante la Capela do Hospital

10 ago 2011 . Actualizado a las 11:42 h.

«Se fose una exposición de Picasso non viña tanta xente», decía el alcalde cangués, entre sorprendido y satisfecho, observando la fila de aficionados que esperaban su turno para entrar en la Capela do Hospital para ver, tocar, alzar y fotografiarse con el trofeo. Previamente, recibió una recepción en el Concello. El presidente del Alondras, Luis Guimeráns, que fue quien realizó las gestiones para que la copa estuviese un día en Cangas, la esperaba, nervioso, en la puerta del consistorio. A las diez en punto apareció un señor arrastrando un maletín. Era la copa. Guimeráns firmó el recibí y se empeñó en sacarla a la luz para entrar en el ayuntamiento con ella en las manos.

La posó en la mesa del salón de plenos y allí, concejales de todos los grupos de la corporación, muchos de ellos acompañados por sus hijos, se inmortalizaron al lado del trofeo mientras discutían sobre su peso.

A continuación la trasladaron, metida en su maletín, a la Capela do Hospital en una improvisada procesión por el centro de Cangas. En la capilla la aguardaba una larga fila de personas de todas las edades que a lo largo del día no pareció disminuir en ningún momento. El Alondras instaló un puesto de refrescos en el atrio suponiendo que habría sol y colas. Acertó en ambas previsiones. Dentro, Barreiro, animador de cuanta fiesta hay en Cangas, se encargó del control. Subió a los más pequeños a la mesa, convertida en altar; fotografió a quien se lo pidió, lo celebró con los chavales que recorrieron Cangas el día de la final en su «tren Popov» y arrastró el maletín y la copa entre el consistorio y la capilla.